Ríos disputados

En el mundo hay 263 ríos que fluyen por más de un país. El Jordán es el más disputado de todos ellos. Según un estudio del Institute for Water and Watersheds (Oregon State University), en los últimos 50 años se han producido 37 incidentes violentos por el uso del agua; 30 fueron por el Jordán. Pero en el mundo existen algunos otros ríos que son motivo de tensiones internacionales, como explicaba The Economist (3-05-2008) en un informe.
China provoca quejas de sus vecinos por su creciente explotación de dos ríos que nacen en Xinjiang (la región del extremo occidental del país, con población de la etnia uigur, de mayoría musulmana). Uno es el Irtysh, tributario del Ob, al que vierte en territorio ruso tras discurrir por el norte de Kazajstán. Los chinos han construido un canal que lleva agua del Irtysh a la ciudad de Karamai, floreciente gracias a los pozos petrolíferos. También están gastando más caudal del Ili, que muere en el lago Baljash (Kazajstán), cuyo nivel ha empezado a bajar.

China está poniendo nerviosos también a los egipcios por su presencia y la de su dinero en Etiopía. Hasta ahora, Egipto, la potencia dominante de la cuenca del Nilo, ha conseguido frenar todo intento etíope de tomar más agua del Nilo Azul, que nace en Etiopía y aporta más caudal que el Nilo Blanco. El temor es que China, dentro de su fiebre inversora en África, financie a los etíopes proyectos de irrigación con aguas del Nilo Azul.

Egipto siempre ha aprovechado su mayor poder para mantener un reparto del Nilo muy favorable para sus intereses, que se remonta a la época colonial y fue confirmado en un acuerdo de 1959 para compartir con Sudán el caudal del curso inferior. Pero el aumento de las necesidades, la posible escisión del Sudán meridional y la posible intervención de China incitan a un arreglo más equilibrado, con mayor participación de los países situados aguas arriba. Los gobiernos han celebrado conversaciones, y están de acuerdo en mejorar los sistemas de riego, que es el principal uso de las aguas del Nilo

Un caso similar es el del Tigris y el Éufrates, vitales para Siria e Irak. Turquía provoca permanente tensión por su red de embalses, de los que pretende hacer hasta 22. Ya hubo un importante conflicto diplomático en 1990, cuando Turquía cortó el flujo del Éufrates para llenar el entonces nuevo embalse Ataturk. Irak llegó a amenazar con bombardear las presas turcas del Éufrates; pero al final no hubo acciones militares.

En África hay otros ríos que podrían dar lugar a disputas, pero también en estos casos se impone la cooperación. El Níger ha perdido caudal, y nueve países de la cuenca acordaron en abril pasado un plan para recuperarlo reforestando y quitando cieno. Los ríos que nacen en el montañoso Lesotho son también muy importantes para varios países del África austral, que están en conversaciones para elaborar un tratado.

En fin, el caso del Jordán es más bien una excepción. Como señala el mismo instituto de la Oregon State University citado arriba, en el pasado medio siglo se han firmado unos 400 tratados sobre el uso de sistemas fluviales. En el caso de India y Pakistán, el acuerdo sobre el Indo se ha respetado siempre aunque ambos países se han enfrentado en dos guerras y en varias crisis diplomáticas, incluso la muy grave de 2002.

Esto no significa que no haya disputas en torno al agua. Pero lo más común -así ha sido hasta ahora- es que estén circunscritas a una zona donde haya escasez y se den entre poblaciones que comparten el territorio, más que separadas por una frontera. Uno de los factores que desencadenó la lucha entre ganaderos árabes y agricultores negros en Darfur fue la pérdida de pastizales por la creciente escasez de agua. Sin embargo, no parece haber a la vista nuevas guerras por el agua.

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