Reporteros sin Fronteras condena la política israelí contra los corresponsales extranjeros

“La política de las autoridades israelíes frente a la prensa extranjera, y particularmente respecto a los periodistas palestinos, debe ser condenada como una política de violación masiva, deliberada y asumida de la libertad de prensa”, afirma Reporteros sin Fronteras (RSF) en un comunicado en el que hace balance de las tres primeras semanas de ocupación de ciudades palestinas por el ejército de Israel.

RSF da las cifras que justifican su análisis: un periodista ha muerto y 7 han sido heridos por balas; 15 han sido detenidos, de los cuales 4 seguían sin recuperar su libertad; unos 60 periodistas han sido objeto de disparos de intimidación; 20 han sufrido violencias o amenazas; a 20 se les ha retirado el pasaporte, el carnet de prensa o material; un periodista ha sido expulsado; 10 oficinas de medios informativos árabes han sido ocupadas o han sufrido actos de vandalismos por los soldados israelíes. Estas cifras atestiguan “la brutalidad del ejército israelí y su política discriminatoria, por no decir racista, respecto a los medios informativos árabes y los periodistas palestinos”.

Para esta ONG, “no se trata de incidentes aislados, sino de una política concertada que trata de ocultar a la opinión pública internacional la realidad de las violencias, de las exacciones y de los abusos cometidos por el ejército de Israel”. Esto constituye, dice, “una regresión sin precedentes en la historia del Estado de Israel”.

Desde el comienzo de la ocupación de las ciudades palestinas por el ejército, RSF ha contabilizado la detención de 17 periodistas palestinos, algunos de los cuales han sufrido violencias. Cita el caso de dos periodistas palestinos: Maher Chalabi y Majeed Sawalha, detenidos el 16 de abril en Ramallah, a los que los soldados vendaron los ojos, ataron las manos, insultaron e hicieron objeto de malos tratos, antes de soltarles en pleno toque de queda. El mismo día, otro palestino, Mohammed Daraghmeh, de Associated Press, fue internado en un centro de detención donde pasó veinte horas con las manos atadas y los ojos vendados, para ser después soltado también en pleno toque de queda con el consiguiente peligro de que le disparasen.

En una carta dirigida a Ariel Sharon, RSF ha pedido la liberación de los periodistas Maher Hussein Romanneh, presentador de la radio palestina; Jalal Hameid, de la cadena privada de Belén Al Rouah, y de Hussam Abu Alan, fotógrafo de France Presse. “Según nuestros datos, estos periodistas no han hecho más que ejercer su profesión”, dice la carta.

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