Polémica serie televisiva sobre la historia reciente de Israel

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Duración lectura: 3m. 16s.

Con motivo del 50 aniversario de la fundación del Estado de Israel, el primer canal de la televisión pública está emitiendo desde el pasado diciembre una serie -Tkuma (Renacer)- que consta de 22 documentales, y alguno de ellos ha creado polémica. Para algunos, el enfoque que se hace de la historia reciente de Israel (1936 a 1995) es crítica y oportuna; mientras que para otros es casi blasfema, y favorable a los palestinos. En estos documentales, por primera vez se concede la voz a los árabes que perdieron su tierra en 1948 y a los palestinos que han estado involucrados en acciones terroristas para recuperarla. El ministro de Comunicación, Limor Livnat, ha solicitado que se cancelen las emisiones, y el ministro de Infraestructuras, Ariel Sharon, ha escrito una carta al ministro de Educación en que se queja de la distorsión histórica de los documentales y pide que no se utilicen en las escuelas. A raíz de las presiones, en marzo dimitió el presentador de la serie.

Los que están a favor dicen que su virtud es precisamente plantear las cuestiones espinosas que suscitan debate. “Estemos o no de acuerdo con los programas, en ellos se están formulando las preguntas pertinentes. La única manera de encontrar una solución a los problemas sobre la tierra que tienen Israel y los árabes es plantear preguntas adecuadas. Ese es el primer paso de un largo recorrido”, opina Yoel Rappel, historiador y comentarista radiofónico.

En realidad, lo más nuevo de los documentales es el hecho de conseguir extender a la mayoría del público un debate presente desde hace años en las revistas especializadas. El programa está entre los quince de mayor audiencia.

Los historiadores israelíes tradicionales, los niños judíos que reciben clases de historia y la mayor parte de la población judía, piensan que Israel fue fundado por una serie de pioneros que se instalaron en una vasta tierra sin leyes llamada Palestina, habitada por una población árabe dispersa. Los judíos trataron de vivir pacíficamente y mejorar la calidad de vida de todos, pero tuvieron que responder con la fuerza a las agresiones árabes. En la guerra de la Independencia de 1948, los árabes abandonaron los pueblos de Palestina a petición de sus líderes, que les prometieron que regresarían una vez se destruyese al enemigo judío. Pero los judíos ganaron la guerra.

Los “nuevos historiadores”, como Benny Morris, se atreven a criticar los errores de figuras míticas de la fundación del Estado, como David BenGurion o Golda Meir. Les acusan, entre otras cosas, de no haber hecho todo lo posible por salvar judíos del Holocausto perpetrado por los nazis. Y, respecto de la cuestión de Palestina, sostienen que los líderes judíos despreciaron ocasiones para negociar con los árabes, expulsaron a cientos de miles de palestinos de sus ciudades durante la guerra de 1948 y respondieron con la misma moneda a los ataques terroristas de 1950.

Hasta ahora, los responsables de la televisión pública israeli (IBA) han apoyado a los realizadores de la serie Tkuma. Este respaldo es debido en gran medida al éxito de audiencia y a que televisiones de quince países ya han comprado los derechos para emitirla.

No obstante, los productores han aceptado introducir en los capítulos más polémicos un espacio complementario para que quienes están en contra puedan expresar sus críticas. El director de la IBA cambiará el próximo mes y todavía está por ver si respetará la emisión de la serie. El jefe de producción de documentales de la IBA, Gidon Drori, no cree que el relevo dificulte las emisiones: “Nuestro destino está entremezclado con el destino de los palestinos; no se puede contar nuestra historia sin contar también la de ellos”.

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