Los países árabes, más ricos que libres y desarrollados

Ricos en petróleo, los países árabes padecen sin embargo un notable retraso en el camino al desarrollo. Las principales causas son tres: falta de libertad política, descuido de la educación y la ciencia, y relegación de la mujer. Tal es el diagnóstico del Informe sobre Desarrollo Humano Árabe 2002, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El PNUD elabora todos los años un Informe sobre Desarrollo Humano, que tiene en cuenta, además de los datos económicos, otros: sanitarios, de educación, de difusión de diarios, etc. Esta es la primera vez que el PNUD dedica un estudio a una región determinada, en este caso los 22 Estados miembros de la Liga Árabe (incluida Palestina), con una población total de 280 millones de personas. Los autores son un equipo de intelectuales árabes dirigido por el sociólogo egipcio Nader Fergany.

En la clasificación por el índice de desarrollo humano, casi todos los países árabes figuran en la zona media o en la baja. Pero si se excluye la renta por habitante y se añaden indicadores sobre libertad política, uso de Internet y emisiones de dióxido de carbono, como se ha hecho en este caso, la media de los países árabes desciende 20 puestos. O sea, “son más ricos que desarrollados”, dice el informe.

Hay algunos datos positivos. En las tres últimas décadas, la esperanza de vida ha subido 15 años y la mortalidad infantil se ha reducido en dos tercios. La pobreza extrema (personas con ingresos inferiores a 1 dólar diario) es menor que en cualquier otra región en desarrollo.

Pero uno de cada cinco árabes viven con menos de 2 dólares al día. En los últimos veinte años, el crecimiento de la renta por habitante ha sido del 0,5% anual, el menor del mundo excepto África subsahariana. El paro medio es superior al 15%. La tasa de mortalidad materna es el doble que en América del sur y cuatro veces mayor que en Asia oriental. La investigación y desarrollo brilla por su ausencia, ya que los países árabes sufren una continua fuga de cerebros.

Los autores del informe no buscan culpas fuera, sino que subrayan las deficiencias de los propios países árabes. Primero, la falta de libertad política. La ola de democratización que se ha extendido por buena parte del mundo en los últimos quince años, especialmente en Latinoamérica, no ha alcanzado a la región árabe. “El traspaso del poder mediante elecciones no es un fenómeno común en el mundo árabe”, dice el informe. Ni un solo país árabe tiene medios de comunicación genuinamente libres, y solo en tres son “parcialmente libres”. La participación de la sociedad civil, medida en número de organizaciones no gubernamentales, es baja, a causa de trabas políticas y administrativas.

La educación es el segundo capítulo de desdichas. El analfabetismo de adultos ha bajado, pero todavía afecta a 65 millones de personas, dos tercios de ellas mujeres. Hay unos 10 millones de niños sin escolarizar. Las inversiones en investigación y desarrollo son menos de un séptimo de la media mundial. Solo el 1,2% de la población tiene ordenador personal, y el acceso a Internet está limitado al 0,6%. El informe incluye algunos otros datos que ilustran la débil circulación de conocimientos. Por ejemplo, los países árabes traducen, entre todos, unos 300 libros al año, cinco veces menos que Grecia.

Tercero, las mujeres árabes sufren un retraso desproporcionado. Una de cada dos no sabe leer ni escribir. El grado de participación de las mujeres en la vida política y económica es el más bajo del mundo. El “índice de promoción de género”, que valora el estatuto legal y los derechos de la mujer, es en los países árabes el peor del mundo, por delante solo del África subsahariana.

De todas formas, el informe no es muy exacto porque atiende principalmente a las medias de la región entera, sin hacer muchas distinciones entre países. Pero el “mundo árabe” no es un bloque uniforme. Entre Líbano o Túnez y Arabia Saudí o Sudán, por ejemplo, existen grandes diferencias de libertad política, educación y participación de la mujer.

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