La ONU respalda un nuevo plan de paz para Siria

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad el 17 de agosto un plan para alcanzar la paz en Siria, elaborado por el representante especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. La falta de oposición de Rusia, que vetó otras resoluciones anteriores, muestra la evolución del problema, dentro de un Oriente Medio en ebullición, agravado recientemente por las acciones de Turquía contra los kurdos que desean independencia o, al menos, autonomía.

Sin duda, la creciente presencia del llamado Estado Islámico, responsable de violencias inhumanas, gravita en la evolución de los criterios dominantes en Nueva York. A la vez, el Consejo expresó una “alarma grave (porque) la crisis siria se ha convertido en la mayor emergencia humanitaria en el mundo en la actualidad”, con al menos 250.000 muertos y 12 millones de desplazados.

Esta iniciativa de paz implantaría a partir de septiembre cuatro grupos de trabajo para abordar los temas de seguridad y protección, antiterrorismo, asuntos políticos y legales, y reconstrucción. La declaración de 16 puntos redactada por Francia fue objeto de negociaciones desde que el representante especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, presentó su nueva propuesta para las conversaciones de paz al Consejo el mes pasado.

El Consejo de seguridad de la ONU pidió a todas las partes que trabajen para poner fin a la guerra, a través de “un proceso liderado por Siria que lleve a una transición política que cumpla las aspiraciones legítimas del pueblo sirio”. La transición incluye “el establecimiento de un cuerpo de gobierno de transición inclusivo con poderes ejecutivos plenos, formado sobre las bases del consenso mutuo y que garantice la continuidad de las instituciones gubernamentales”. Pero no está claro quién ostentará la representación en este gobierno provisional. Es uno de los serios problemas pendientes.

La declaración fue adoptada un día después de que el gobierno de Bashar al Asad bombardeara una ciudad dominada por los rebeldes cerca de Damasco, matando a 96 personas en uno de los ataques más sangrientos desde el comienzo de la guerra en 2011. El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, juzgó que “es inaceptable que un gobierno mate a sus propios ciudadanos, cualesquiera sean las circunstancias”.

Desde luego, no parece que vaya a darse una solución al conflicto, que, solo en el pasado mes de julio, causó casi cinco mil víctimas, entre civiles, rebeldes, yihadistas, militares y milicias pro régimen, según datos divulgados por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Más de 230.000 personas han perecido en estos cinco años, y el número de refugiados no deja de crecer: unos cuatro millones de personas viven en los países limítrofes.

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