La nunciatura en Bagdad seguirá abierta durante la guerra

Unos días antes del ataque norteamericano y británico a Irak empezaron a abandonar Bagdad los diplomáticos extranjeros. También se ha marchado el personal de la ONU y de las organizaciones humanitarias. Solo Rusia, Cuba y el Vaticano han anunciado que mantendrán a sus representantes en la capital iraquí; es posible que hagan lo mismo algunos países árabes. El nuncio en Bagdad, Mons. Fernando Filoni, declaró menos de 48 horas antes de los primeros bombardeos: “Nosotros estamos aquí y aquí nos quedaremos, incluso en caso de guerra”.

El 15 de marzo ya estaban vacías casi todas las embajadas. Incluso China -caso raro- decidió retirar a su personal diplomático: pesa el recuerdo de la guerra contra Serbia, en 1999, cuando fuerzas norteamericanas bombardearon por error la embajada china en Belgrado y causaron numerosas víctimas. La señal más clara de que el ataque era inminente vino poco después, con la evacuación de las embajadas de Alemania y Francia, los dos países occidentales que más se han opuesto a la intervención militar.

Para entonces se había puesto fin a la vía diplomática, como expresaba un representante europeo en Bagdad al enviado especial de Le Monde (15-III-2003): “Nuestra presencia aquí sería inútil durante el conflicto, bajo las bombas, quizás bajo la ley marcial, sin electricidad ni comunicaciones”. Los Estados extranjeros temen que ocurra como en la Guerra del Golfo, cuando sus representantes fueron convertidos en rehenes por el gobierno iraquí. Sin embargo, dice a Le Monde un diplomático occidental, el miedo es infundado, porque esta vez gran parte de la opinión pública internacional está en contra de la acción militar, y Bagdad tendrá más cuidado en no dañar su imagen. Resta, no obstante, el riesgo físico que correrán quienes se queden.

Al mismo tiempo se produjo el éxodo de las organizaciones humanitarias. Por parte de ellas, solo mantendrán algún personal en Bagdad el Comité Internacional de la Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras y tal vez unas pocas ONG más.

El 20 de marzo, en una declaración oficial, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó que la nunciatura en Bagdad seguiría abierta. También señaló que “las diversas instituciones católicas en Irak siguen llevando a cabo su actividad de asistencia”. Por su parte, Mons. Filoni se refirió el día 18 a la situación de los católicos iraquíes, que son en torno al 2,8% de la población. “Hay cierta preocupación -dijo- entre las familias de nuestros seminaristas, pero los seminarios siguen abiertos, así como las parroquias, que se están preparando para toda eventualidad, mientras desempeñan el trabajo previsto”.

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