La expulsión silenciosa de palestinos de Jerusalén-Este

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Duración lectura: 2m. 13s.

La intención de construir una colonia de 6.500 viviendas para judíos al sudeste de Jerusalén estancó hace semanas las negociaciones entre la Autoridad Nacional Palestina y el gobierno de Israel. El nuevo barrio no es una idea aislada. Parece parte de una política que, desde hace meses, se combina con “la expulsión silenciosa de los palestinos de Jerusalén Este”, según alegan dos organizaciones israelíes de defensa de los derechos humanos (Betselem y HaMoked) en un informe presentado el 7 de abril.

En el informe -comentado por el corresponsal de Le Monde (10-IV-7)-, estos grupos señalan que se está llevando a cabo una “limpieza étnica” mediante procedimientos administrativos -expropiaciones, planificación urbana, denegación de permisos de edificación, etc.- que contravienen los convenios internacionales, aunque son aprobados por los tribunales israelíes. “Desde hace 18 meses, varios centenares, incluso millares de palestinos de Jerusalén-Este han perdido su derecho de residencia” en la ciudad. Como el Ministerio del Interior no publica las estadísticas, se desconoce el número exacto de los afectados. Pero esta política se remonta a 1972 y persigue “impedir que la proporción de población árabe supere el 26,5%” en el conjunto de la ciudad. “La política discriminatoria sistemática y deliberada”, según el informe, ha llevado a 60.000 u 80.000 residentes a emigrar fuera del término municipal de la ciudad, a otros territorios ocupados.

Una forma de presionar a los palestinos consiste en “negar automáticamente el estatuto de residente” al que se marcha, por ejemplo a Cisjordania o a trabajar a otro país, incluso aunque continúe pagando los impuestos municipales o sus padres vivan en la zona oriental. Por el contrario, cuando quien abandona la ciudad es judío, se le permite regresar con plenos derechos con independencia del tiempo que estuvo ausente.

También ha cambiado desde comienzos de 1996 la política de reunificación familiar en Jerusalén. De 1967 a 1994 el derecho a la reunificación sólo se reconocía a los palestinos residentes en Jerusalén-Este en caso de ser varones. A comienzos de 1994 los tribunales autorizaron también a las mujeres árabes a traer a sus maridos e hijos a la ciudad. Pero “desde 1996, cuando todavía gobernaban los laboristas, el Ministerio del Interior no ha aceptado una sola demanda de reunificación familiar [palestina] en Jerusalén”.

En general, los árabes son tratados como inmigrantes en suelo israelí. Según estas organizaciones, el Estado israelí considera que los residentes árabes de la ciudad “han decidido vivir en Israel, cuando es Israel el que ha ocupado y anexionado sus barrios en Jerusalén-Este”.

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