El patriarca maronita del Líbano critica la reforma “pro siria” de la Constitución

El 2 de septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que conmina a Siria a retirar sus tropas del Líbano. A fin de asegurar su presencia, Siria ha recurrido a reformar la Constitución libanesa para prolongar tres años el mandato presidencial del cristiano pro sirio Emile Lahoud, que expiraba el 24 de noviembre.

En 1976, un año después de comenzada la guerra civil del Líbano, que iba a durar quince años, Siria intervino militarmente. Hoy quedan aún 17.000 soldados sirios. El equilibrio politico del Líbano se basa en un acuerdo de 1943, que establece que el presidente (elegido por el Parlamento) debe ser cristiano maronita, el primer ministro musulmán sunita y el presidente del Parlamento musulmán chiita. Hasta 1990, cristianos y musulmanes se repartían los escaños parlamentarios en una relación de 6 a 5, conforme al censo de 1932. Desde 1990, se los reparten al 50%. La Constitución de 1926 ya había sido reformada por presiones sirias en 1995 -pero entonces sólo de forma provisional- precisamente para permitir la prolongación por tres años del mandato presidencial ordinario de seis años. Nuevas presiones sirias tuvieron por efecto, en 1998, una reforma constitucional que permitía la elección como presidente del jefe del ejército, a la sazón Emile Lahoud.

La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, promovida por Estados Unidos y Francia, es ambigua, ya que no menciona expresamente a Siria, sino que exige la retirada de tropas extranjeras del Líbano. Además, a pesar de amenazar con imprecisas “consecuencias” negativas si no se produce la retirada, carece de eficacia jurídica, ya que no se funda en el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas -que permite el uso de la fuerza-, sino en el VI, que se refiere a la resolución pacífica de litigios.

Siria no tuvo que molestarse en responder a la resolución de la ONU, ya que lo hizo el Parlamento libanés, prolongando el mandato de Lahoud con 96 votos a favor y 29 en contra. El domingo, el patriarca maronita, Mons. Nasrallah Sfeir, afirmaba en una homilía: “Muchos son los que temen que el país quede al margen de la legalidad internacional, porque el Consejo de Seguridad había indicado que no había que reformar la Constitución”. Ahora sólo cabe esperar que la situación “no tenga repercusiones negativas sobre los libaneses”. El patriarca Sfeir conminó a Lahoud a “rectificar este horrendo error”.

El sábado, la Conferencia Episcopal libanesa (católico-maronita) había apoyado a los 29 diputados opuestos a la “expoliación de la independencia nacional” que, en su opinión, significaba la ampliación del mandato presidencial. Además de Siria, apoyaba la ampliación el grupo terrorista chiita Hezbolá. Entre quienes se oponían estaba el ex presidente de la República, Amine Gemayel. En cambio, el primer ministro (sunita) Hariri, enfrentado al presidente, ha vuelto al redil tras una entrevista con el presidente sirio Bachar Al-Assad en Damasco y otra con el comandante militar sirio en el Líbano, Rostom Ghazalé.

Santiago Mata

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