Arabia Saudí se aprieta el cinturón

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Duración lectura: 2m. 6s.

Durante muchos años, Arabia Saudí se ha caracterizado por un amplio gasto público en sanidad, seguridad militar y subsidios. Gran parte de los empleos en el sector privado son desempeñados por extranjeros, provenientes, en su mayoría, de otras naciones árabes o asiáticas y que componen un tercio de la población. Pero ahora, ante el aumento del paro y la caída de ingresos por el descenso del precio del petróleo, el país se ve obligado a afrontar una dolorosa transformación.

Hace unos años apenas existía paro y el Estado proporcionaba trabajo a cualquier joven, sin exigir muchas horas laborales y con elevados sueldos. Los saudíes eran los mayores consumidores del mundo, y despilfarraban su dinero. Todo gracias a los millones de barriles de crudo que se extraen diariamente de su subsuelo.

Sin embargo, desde 1995 el reino de Fahd al- Saud se encuentra en recesión, como consecuencia de la caída del precio del crudo. Durante 1998 los precios del petróleo bajaron un 40%, lo que provocó un descenso en los ingresos saudíes de 20.000 millones de dólares, y un déficit de 13.000 millones. Siguiendo la estrategia acordada por la OPEP para encarecer el precio del petróleo, Arabia Saudí ha decidido en marzo recortar su producción de crudo un 5%.

Hace cuatro años el gobierno saudí intentó ya hacer frente a la recesión, el paro y el descenso del poder adquisitivo de la población, cuya renta per capita ha descendido actualmente a 6.300 dólares anuales. Entre las medidas que se anunciaron en 1995 (ver servicio 4/95) destacaba el esfuerzo por incorporar al sector privado a jóvenes saudíes con espíritu competitivo. Pero, según informa el International Herald Tribune (22-III-99), las cifras actuales confirman el fracaso de esos planes: los trabajadores no saudíes siguen ocupando el 95% de los puestos en el sector privado y el 67% de los públicos.

Las nuevas medidas que puede adoptar el gobierno saudí pasan por abrir la extracción de crudo a empresas estadounidenses y por una decidida austeridad económica, sobre todo en el presupuesto de defensa.

En un país donde el 45% de la población es menor de 14 años y con cien mil jóvenes que se incorporan cada año al mercado laboral, Arabia Saudí debe afrontar una difícil situación económica cuyo principal escollo es el paro. Pero la debilidad de la economía puede hacer comprender finalmente que el cambio es inevitable.

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