A los árabes les gusta la democracia pero no la política de Estados Unidos

El Washington Post (7-X-2002) reproduce algunas de las conclusiones de un sondeo realizado entre 3.800 árabes de Egipto, Líbano, Jordán, Kuwait, Arabia Saudita, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos e Israel. La encuesta comprendía una completa entrevista personal, en la cual debía responderse a 92 preguntas, relacionadas con las preocupaciones y valores políticos que sostenían los encuestados, así como sus impresiones sobre la actuación norteamericana en la región y en el mundo en general. El estudio ha sido realizado por Zogby International, y financiado por la Fundación de Pensamiento Árabe, con sede en Arabia Saudita.

Los datos de la encuesta aclaran que el antiamericanismo que se supone profesan estos países no es tan maniqueo como se suele creer. Y, también según esos datos, tampoco es tan cerrada la mentalidad musulmana frente a las ventajas de la democracia. Incluso queda claro que las preocupaciones religiosas ocupan un lugar secundario entre las prioridades de las familias, salvo en Arabia Saudita y Egipto. Los encuestados demuestran tener unos criterios similares a los que reflejan encuestas de cualquier otro lugar: los intereses personales, familiares, económicos, van antes que otras consideraciones. Desde el punto de vista político, los encuestados juzgan que lo más importante son los derechos y libertades individuales y la salud; y, por otra parte, se identifican a sí mismos más como árabes que como ciudadanos de sus respectivos Estados.

Desde el 11 de septiembre del año pasado, toda la política de diplomacia de la opinión pública desplegada por el gobierno de Bush y por el Congreso de Estados Unidos tenía como objetivo superar el antiamericanismo árabe, difícil de comprender para los propios norteamericanos. Según su diagnóstico, esa aversión a lo americano tenía su raíz en la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de las libertades democráticas.

Aunque la valoración de los árabes es mayoritariamente negativa con respecto a Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel (incluso en Kuwait), las preguntas de la encuesta revelan que esa prevención no está motivada por un desacuerdo sobre los valores democráticos que Estados Unidos dice encarnar y promover. Por el contrario, la mayor parte de los encuestados de Egipto, Kuwait, Líbano y Arabia Saudita afirman ser favorables a lo que el sondeo describía como “la democracia y la libertad americanas”.

El conflicto palestino es una de las principales preocupaciones del público árabe. Y en este tema, los encuestados consideran injusta la actuación de Estados Unidos en la región. De hecho, opinan que un cambio de la política norteamericana en Oriente Próximo mejoraría la valoración de Estados Unidos entre los árabes. En síntesis: el antiamericanismo árabe no viene tanto de una actitud contraria a los valores occidentales, fomentada por el extremismo religioso, sino más bien de las actuaciones norteamericanas en la zona.

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