Las religiones monoteístas rechazan ser manipuladas por el terrorismo

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Duración lectura: 3m. 18s.

La matanza de la escuela de Beslan y los atentados suicidas han despertado una corriente de autocrítica en medios de prensa árabes. Así, el gerente de la cadena de TV Al-Arabiya, Abdel Rahman al-Rashed, consideraba “vergonzoso y degradante” que no sólo los terroristas de Beslan, sino los que dos semanas antes hicieron estallar dos aviones rusos, los asesinos de trabajadores nepalíes en Irak, etc., sean musulmanes. “Es un hecho cierto que no todos los musulmanes son terroristas, pero es igualmente cierto, y tremendamente doloroso, que casi todos los terroristas son musulmanes”, comentaba al-Rashed al diario “Al Sharq al Awsat”.

Rashed se refirió en particular al clérigo egipcio Yusuf al-Qaradawi, que dirige un programa de la televisión Al Yazira en Qatar, desde donde incitó por medio de un edicto religioso (fatwa) a matar a todos los norteamericanos en Irak, fueran militares o civiles. “¿Cómo podemos creerle cuando nos dice que el islam es la religión de la piedad y la paz, si en realidad la está convirtiendo en una religión de sangre y matanzas?”.

En el mismo sentido denunciaba el columnista Bater Wardam en el diario jordano “Ad Dustour” la propensión de los árabes a echar las culpas de todos los males a Israel y Estados Unidos. La realidad es que quienes cometen matanzas en Irak, Madrid o Rusia “salieron de entre nosotros; son árabes y musulmanes que rezan, ayunan, se dejan crecer la barba, exigen el uso del velo y pretenden defender causas islámicas. Por eso debemos levantar todos nosotros nuestras voces, repudiarlos y oponernos a esos crímenes”.

En Arabia Saudita, un columnista del diario gubernamental “Okaz” llamaba a la rebelión contra los “carniceros en nombre de Alá”: “Ha llegado para los musulmanes el momento de oponerse a los que pretenden secuestrar el islam del mismo modo que secuestran niños inocentes. Ésta es la verdadera yihad de nuestros días y es nuestra obligación, como musulmanes creyentes, respecto a nuestra religión monoteísta”.

Voces contra el terrorismo se han oído también en Milán, donde líderes cristianos, musulmanes y judíos se reunieron del 5 al 7 de septiembre por iniciativa de la Comunidad de San Egidio, para “desenmascarar” la manipulación de las religiones por parte de los terroristas. Entre los asistentes se encontraban el cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos; el rector de la Universidad Al-Azhar de Egipto, Ahmad Al Tayyib; y el rabino David Rosen, del American Jewish Committee.

Kasper advirtió que en la justificación del terrorismo “los motivos sociales, económicos y políticos son mezclados con motivos religiosos” y “la religión a menudo sirve como cobertura ideológica y es por tanto instrumentalizada”.

Kasper recordó que las tres religiones monoteístas prohíben el asesinato y el suicidio, y “excluyen por eso categóricamente los atentados suicidas”. De ahí que la justificación del terrorismo constituya la mayor profanación del nombre de Dios. Las tres religiones, dijo, cuentan con “recursos espirituales de resistencia a la violencia terrorista: el rasgo profundamente nihilista del terrorismo se puede vencer solo a través de la afirmación de la actitud fundamental de toda religión, el respeto profundo”.

Autoridades religiosas islámicas han sumado su voz a la descalificación del terrorismo. El presidente de los muftis de Rusia, Ravil Gajnutdin, ha condenado a los que olvidan que el Corán obliga a respetar toda vida humana como si se tratara de la humanidad entera; el delgado de los Emiratos Árabes Unidos, Ibrahim Ezzedine, calificó como “vergonzosas e inhumanas” las tomas de rehenes en Irak.

La reunión de Milán, a la que asistieron 10.000 personas, culminó con una manifestación silenciosa. En sus conclusiones, los participantes reclamaron un nuevo humanismo que recuerde “la centralidad de la persona humana” y el respeto a la dignidad de toda vida.

Santiago Mata