Google puede influir en los resultados electorales

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Duración lectura: 2m. 51s.

Si los electores buscan información en Internet para decidir a quién votar, la posición que Google otorgue a cada candidato puede ser decisiva, según un estudio publicado en 2015 por la revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Y con los resultados logrados por el Frente Nacional en las últimas elecciones locales en Francia, tras ocupar un espacio destacado en la web, el profesor Charles Cuvelliez avisa a los candidatos presidenciales de EE.UU. que harían bien en leer el mencionado informe.

En un artículo publicado en Le Monde, Cuvelliez, docente de la Escuela Politécnica de Bruselas, toma nota de que los comicios por la presidencia en varios países democráticos, se ganan con una diferencia de no más del 8% de los votos, y que en el caso de las últimas celebradas en EE.UU. en 2012, ese margen fue de apenas 3,6%. Por tanto, los electores indecisos tienen mucho peso, y el lugar que ocupa un candidato en Google puede terminar inclinándolos en un sentido o en otro.

El profesor Cuvelliez explica que los autores del estudio “Efecto de manipulación de los motores de búsqueda y su posible impacto en los resultados de las elecciones”, demostraron esa influencia a partir de crear una herramienta de búsqueda similar a Google: Kadoodle. Tras reclutar a varios voluntarios, los dividieron en tres grupos, a los que se entregó información sobre Tony Abbot y Julia Gillard, los dos candidatos al puesto de primer ministro de Australia en las pasadas eleciones de ese país.

Después se les dejaron 15 minutos de investigación personal sobre ellos en Kadoodle. “Para el grupo 1, Kadoodle colocaba artificialmente al candidato A en la parte superior de los resultados de búsqueda; para el grupo 2, colocaba al candidato B, mientras que el tercer grupo constituía la muestra de control. Los resultados fueron claros: la preferencia de los grupos va en la dirección de la tabla de posiciones que favorecieron al candidato A o al candidato B. La simpatía, la confianza y la intención de voto fluyeron en la misma dirección”.

Igual resultado se obtuvo, con una herramienta real (Google Trends) y una muestra de votantes –insignificante a efectos de decidir el resultado final– en los comicios para el puesto de primer ministro de la India. “Narendra Modi, el ganador sorpresa de esas elecciones, había dominado el ranking de Google con una presencia superior en un 25% a la de sus competidores durante los 61 días previos a las elecciones. ¿Ha contribuido Google, sin saberlo, al éxito electoral del sr. Modi?”, se pregunta Cuvelliez.

El problema, es este sentido, estaría en que Google “no es un medio de comunicación como los demás”, pues el acceso de los candidatos a los medios tradicionales durante las elecciones es transparente y medible, “y podemos darnos cuenta de que tal o cual es promovido”.

“¿Cuántos de nosotros en Europa utilizamos un motor de búsqueda que no sea Google? ¿Cómo darnos cuenta de que esta herramienta muestra a un candidato primero que a otro, si no podemos comparar con otro buscador?”, se pregunta el profesor belga. Por eso sugiere que, para evitar a este nuevo “Gran Hermano” y compensar sus efectos, los usuarios de la red pueden acudir, como alternativa de información, a redes sociales como Facebook o Linkedln.