El Che, una losa para la democracia

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Jorge Castañeda, ex secretario de Relaciones Exteriores de México y biógrafo del Che, publica un artículo en El País (9-10-2007). Después de advertir que hay numerosas sombras en la vida del líder guerrillero, señala “tres cosas, que no deben ser silenciadas en este nuevo aniversario”.

La primera es que “miles de jóvenes latinoamericanos murieron inútilmente por querer ‘ser como el Che’; con dos excepciones (Nicaragua y El Salvador), todas las tentativas de crear ‘focos’ guerrilleros en los años sesenta, setenta y ochenta fueron aniquiladas sin dejar un trazo. El saldo es rojo, no por el triunfo de la revolución, sino por la sangre derramada, de unos y otros”.

La segunda es que “esos intentos contribuyeron (…) en buena medida al surgimiento o a la radicalización de las dictaduras militares o regímenes de ‘seguridad nacional’ en muchos países de la región. Las guerrillas no produjeron los golpes militares (quizás en Uruguay, Perú y Argentina sí, por cierto), pero los aceleraron, o provocaron una mayor represión que la que de cualquier manera se hubiera ejercido, de no haber existido los focos. Correr ese riesgo y pagar ese costo, frente a una posibilidad verosímil de triunfo, tal vez hubiera tenido sentido; hacerlo ante una retahíla interminable de derrotas, todas ellas previsibles y previstas, resulta criminal”.

Y, tercera, que “el legado del Che incluye también la demora innecesaria e injustificada en el surgimiento de una izquierda democrática y moderada, globalizada y moderna, en América Latina. Tan era posible esa izquierda, que hoy existe: en Chile, en Brasil, en Uruguay, entre otros. Tan era viable, que gobierna, y gobierna bien. Tan pudo haber emergido antes, que a lo lejos se vislumbraban atisbos desde hace un cuarto de siglo. Pero no prosperaron, como hoy sigue sin materializarse en Venezuela, en Bolivia, en Argentina, en Nicaragua, en Ecuador y en México, entre otros. Por muchas razones, sin duda; pero una de ellas consiste en la fascinación que la revolución, el socialismo, la lucha armada y el anti-imperialismo aún ejercen sobre amplios territorios de la izquierda latinoamericana”. El símbolo de todo eso es el Che.

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