Centralismo democrático

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Contrapunto

A sus 73 años, Georges Marchais ha anunciado que el próximo enero abandonará su cargo de secretario general del partido comunista francés, puesto que ocupaba desde 1972. Sólo los achaques de la edad han podido con este veterano que, como Fidel Castro, se ha resistido a toda reforma que supusiera romper con la ideología comunista. Su mayor audacia fue abandonar, en 1976, el principio de la dictadura del proletariado, para que el PCF fuera un partido respetable dentro de la democracia francesa. Mientras tanto, el PCF, que había llegado a tener el 25% de los sufragios, bajaba al 9%.

Para el próximo congreso, el propio Marchais ha sugerido unos nuevos estatutos del PCF que supondrían el abandono del centralismo democrático. En otros tiempos esto hubiera supuesto una gran novedad. Pero el cambio llega con tantos años de retraso que apenas ha despertado interés. La cuestión, más que la democracia interna del partido, es qué papel puede tener un PC en la democracia. Con o sin centralismo democrático, el PCF se ha convertido hace tiempo en un partido excéntrico.

Juan Domínguez

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