La diferencia entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones brasileñas significó mucho más que un cambio en el resultado. En apenas tres semanas, Luiz Inácio “Lula” da Silva consiguió revertir una desventaja de 2,23 millones de votos, superar a Flávio Bolsonaro por más de 4,4 millones y obtener un cuarto mandato presidencial no consecutivo.
La remontada, inédita desde el retorno de la democracia (en 1985), tuvo detrás una modificación profunda de la estrategia electoral del Partido de los Trabajadores (PT), una intensa movilización digital, la recuperación de votantes que no habían concurrido a las urnas y una serie de medidas sociales que incidieron en la campaña. También pesó el rechazo que generaba el candidato del Partido Liber…
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