Colombia: cinco décadas de muerte

Unas 220.000 personas asesinadas constituyen el trágico resultado de la guerra en Colombia, entre 1958 y 2012. Un informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, publicado días atrás, abunda en los números de este conflicto, caracterizado por el despliegue sistemático de la violencia, en muy diversas formas, contra la población civil.

De acuerdo con la investigación, entre 1958 y 2012 murieron 40.787 combatientes, entre miembros del ejército colombiano, insurgentes, paramilitares, etcétera, pero la peor parte se la llevaron los civiles, con 177.307 víctimas, el 81,5%.

Otra categoría de afectados, la de los desaparecidos, cuenta con un dato cerrado el pasado 31 de marzo: 25.007 personas no regresaron jamás a su hogar. Los expertos subrayan una “notoria precariedad de información” acerca de los responsables de las desapariciones, sin embargo, de acuerdo con las denuncias de organizaciones de derechos humanos y de familiares de las víctimas, la autoría de casi todas estaría concentrada en la Fuerza Pública y en los paramilitares.

En tal sentido, de los 5.016 casos documentados por grupos de derechos humanos se logró establecer a los responsables en solo 689 casos. En 290 de ellos (42,1%), los autores fueron miembros de la fuerza pública. Otros perpetradores fueron los grupos paramilitares (246 personas, 41,8%), otros grupos armados (137, 19,9%), y las guerrillas (16, 2,3%).

La fuerza pública es la primera responsable de desapariciones; las guerrillas, de secuestros, y los paramilitares, de matanzas

Un fenómeno asociado en muchos casos a las desapariciones es el de los secuestros, que fueron 27.023 entre 1970 y 2010. Según la investigación, las guerrillas fueron autoras de la gran mayoría, 24.482 (90,6%); los paramilitares, de 2.541(9,4%), y otros grupos armados, de 578 (2,6%).

El periodo 1996-2005 fue el más crítico en este y algún otro índice: una persona fue secuestrada cada ocho horas, y un civil o un militar cayeron cada día abatidos por una mina antipersonal. Este dato convierte a Colombia en el segundo país, después de Afganistán, con mayor número de víctimas de este tipo de artefacto bélico.

En cuanto a los desplazados, el país sudamericano es el primero a nivel mundial, con 5,7 millones de personas, un 15% de la población.

Precisamente uno de los fenómenos que más impulsan a la población de escenarios de conflicto a huir hacia zonas más seguras son las masacres que ejecutan los que portan las armas. De las 1.982 acciones de este tipo documentadas entre 1980 y 2012, los grupos paramilitares ejecutaron 1.166 (58,9%), mientras que las guerrillas cometieron 343 (17,3%) y 158 la fuerza pública (7,9%). Los restantes 20 asesinatos colectivos corresponden a acciones conjuntas de grupos paramilitares y miembros del ejército, o a acciones de otros grupos armados. En proporción, cada masacre perpetrada por los guerrilleros fue superada en tres por los paramilitares.

Otro índice registrado ha sido el del daño a los bienes civiles, entendido como el ataque a propiedades, el robo de ganado, la quema de viviendas, la destrucción de infraestructura, el sabotaje contra la red eléctrica, así como el pillaje en los sitios donde se cometieron masacres.

En este aspecto, el informe abarca un período más corto, que se extiende de 1988 a 2012, y documenta 5.137 casos. Las guerrillas –apunta– fueron responsables de 4.322 acciones (84,1%). Grupos armados no identificados estuvieron implicados en 308 casos (5,9%), mientras que los paramilitares fueron responsables de 270 (5,2%) y los miembros de la fuerza pública, de 182 (3,5%). Las acciones conjuntas de dos o más actores del conflicto ocasionaron daños en 49 casos, que constituyeron un uno por ciento del total.

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