Luke nunca ha ido al colegio. No sabe lo que es celebrar un cumpleaños con amigos, correr libremente por el campo o asomarse a una ventana sin miedo. Es un tercer hijo y, en el mundo en el que vive, tener más de dos hijos está prohibido. Desde que nació, su existencia permanece oculta a la Policía de Población. Sin embargo, cuando descubre el rostro de una niña, Jen, en la ventana de una casa vecina, comprende que no está solo. Ese encuentro cambiará para siempre su manera de entender el mundo.
Con una premisa sencilla e inquietante, Margaret Peterson construye una distopía sin grandes despliegues tecnológicos. El terror nace precisamente de la normalidad con la que Luke acepta una vida marcada por el silencio, el encierro y el miedo. Nunca…
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