Margaret-Maria Dudley

2.Jul.1997
Sydney. Australia vive un doloroso examen de conciencia, provocado por el reciente informe oficial sobre los niños aborígenes que, con aprobación del gobierno, fueron arrancados de sus familias para ser educados en orfanatos o por padres adoptivos de raza blanca. A la vez, una controversia en torno a los derechos de los aborígenes sobre sus antiguas tierras enfrenta a criterios de justicia con el temor a los perjuicios que puede ocasionar la restitución.

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