Por las páginas de estas nostálgicas memorias desfilan muchos personajes de carne y hueso y muchos recuerdos infantiles del autor ligados al pueblo sevillano de Aznalcázar.
Cuando lleva un año en Darrowby, un pueblo de Yorshire, Herriot comienza a escribir sus impresiones sobre la vida como veterinario primerizo en el mundo rural.
En 1937, un marino español y un grupo de mercenarios intentarán destruir, desde una isla del mar Egeo, los barcos soviéticos que abastecen al ejército republicano.