Varias iniciativas intentan respaldar el matrimonio

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En Occidente, el divorcio sigue haciendo mella en muchos matrimonios. Pero algunas iniciativas de sectores públicos y privados muestran el deseo de dar nuevo vigor a la estabilidad matrimonial.

Por ejemplo, en Gran Bretaña -donde la tasa de divorcio es la más alta de la Unión Europea-, se celebró del 11 al 18 de febrero una Semana Nacional del Matrimonio, promovida por el gobierno. Lord Mackay, ex ministro, abrió la celebración reivindicando que el cuidado de los niños es un trabajo muy exigente que necesita respeto y reconocimiento social.

Más de 40 organizaciones ofrecen subvenciones a proyectos de ayuda al matrimonio que duren un año a partir de abril.

Sin embargo, el divorcio sigue ganando terreno y se reducen los nuevos matrimonios. El informe anual Social Trends (Tendecias sociales), elaborado por el Departamento nacional de Estadísticas, señala que en 1996 hubo 208.000 nuevos matrimonios, un 40% menos que en 1971. Los hogares de parejas casadas -el 71% hace 25 años- ahora son menos de la mitad del total de hogares. El tamaño medio del hogar es de 2,4 personas. Por el contrario, la proporción de hogares unipersonales ha pasado del 18% (1971) al 29% (1996).

La tendencia contraria se da en Estados Unidos y en Francia. Por primera vez en 30 años, en Estados Unidos ha disminuido el divorcio, según el informe Características de los Hogares y las Familias, de Ken Bryson, investigador de la Oficina del Censo. Bryson señala: “Las tendencias de las últimas décadas han llegado a un punto muerto. El divorcio está remitiendo, las familias vuelven a tener más hijos, el número de madres solteras ha disminuido (un 4% de 1990 a 1995)”. En su opinión, estos cambios se explican por el relevo generacional: han envejecido los que experimentaron el divorcio como liberación de una tradición, mientras que los hijos de divorciados (tres de cada cuatro recriminan a sus padres no haberles tenido en cuenta al divorciarse) retrasan el matrimonio para casarse con más seguridad. Sin embargo, las estadísticas revelan que los hijos de padres divorciados tienen más a divorciarse. Por lo que en el descenso de divorcios quizá influyan otros factores, como el casarse más tarde: por primera vez en los últimos veinte años, entre las personas de 20 a 30 años, los solteros superan a los casados.

Otro fenómeno significativo en Estados Unidos es el éxito de algunos libros que repasan las consecuencias negativas de los divorcios. El bestseller de Barbara Dafoe Whitehead, Divorce Culture, sentencia que la revolución del divorcio ha fracasado, que la batalla por la liberación sexual se ha cobrado millones de víctimas y que los hijos no tienen que seguir soportándola.

En Francia, el año pasado aumentaron los matrimonios. Se casaron 279.000 parejas, casi un 10% más que en 1995 (254.700 bodas). De aquellas, la Iglesia bendijo a 137.567, una de cada dos. El incremento se atribuye en especial a que desde enero de 1995 se ha igualado el régimen fiscal de todas las parejas, antes beneficioso para las no casadas que tenían hijos.

Según Jean-Claude Kaufmann, del Centro Nacional para la Investigación Científica, tras sendas reformas fiscales en Suecia y Austria hubo también un alza espectacular del número de matrimonios, que luego se hundió. Junto al aumento de matrimonios, el número de nacimientos de franceses en 1996 han sido de 734.000 niños, 6.000 más que el año precedente.

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