Un trabajo que permita ser feliz no es “inmadurez” femenina

Aceptar un trabajo que permita una vida “suficientemente buena” sin necesidad de sufrir horarios estresantes ni tener que renunciar a la familia y al cuidado de los hijos es lo que propone Elsa Walsh en un ensayo publicado en The Washington Post, en el marco del debate que mantiene Estados Unidos sobre la escasez de mujeres directivas. Para Walsh, la repetición cíclica de argumentos feministas que empujan desde arriba a las mujeres –últimamente con libros como Lean In (ver artículo relacionado)– son una demostración clara de que muy poco o nada ha cambiado en las empresas en las últimas cuatro décadas.

Tras una carrera de treinta años dedicada al periodismo y a los libros, las conclusiones de Walsh no son esperanzadoras. A pesar de que las victorias personales y profesionales de muchas mujeres –entre las que se incluye– parezcan indicar que se ha logrado la igualdad de oportunidades, todas fracasaron al “exigir los cambios culturales y estructurales que se necesitan”. En su opinión, las madres trabajadoras siguen ejerciendo sus profesiones con riesgo, “sin ninguna red de seguridad”.

En su artículo, la periodista elogia a las mujeres que adoptan “una vía más lenta” para su carrera –también ella lo hizo–, pese a tener ofertas y objetivos concretos que les llevarían a una mejor posición, por lograr una vida familiar de calidad y estar más tiempo con sus hijos. Cuando una mujer afirma que prefiere tener una vida suficientemente buena “no es un fracaso sino una muestra de madurez y conocimiento propio”, asegura.

Para Walsh, la argumentación que plantea Sheryl Sandberg en el libro Lean In (“Involúcrate”) contiene una parte de verdad –las mujeres negocian peor sus sueldos, no saben exigir el lugar que les corresponde y dejan pasar oportunidades–, pero la obra de la directora de operaciones de Facebook pasa por alto asuntos importantes, como lo difícil que resulta a las mujeres lograr o mantenerse en trabajos exigentes cuando no se cuenta con ayuda familiar.

En su opinión, a Sandberg le falla la perspectiva –sus hijos son aún pequeños– y en los planteamientos de su libro no parece haber espacio para disfrutar más allá del horario laboral. “Habría que preguntar a un niño qué le parece una vida en la que hay que estar siempre disponible y conectado”, tal como la directiva de Facebook aconseja a las mujeres para triunfar. “O simplemente dejar que pase el tiempo y preguntárselo ella misma cuando cumpla 80 años”.

También The Economist, que reseña varios libros sobre mujer y trabajo, ha criticado a los que pretenden obligar a las mujeres a cambiar su comportamiento aludiendo a Lean In. Quizá haya llegado el momento de que “los hombres cambien el modo de hacer las cosas”, y sean ellos los que se involucren –parafraseando el título de Sandberg– para escuchar y permitir avanzar a las mujeres, dice el artículo.

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