Responsabilidad y ausencia paterna

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Duración lectura: 2m. 56s.

Contrapunto

En Estados Unidos se ha levantado una ola de disposiciones legales para obligar a los padres a ejercer su responsabilidad. En algunas ciudades donde se ha decretado el toque de queda para los menores, se puede actuar contra los padres de los muchachos que alteran el orden a las horas prohibidas. Hay Estados donde, si un menor comete una falta o delito, se multa a los padres o se les manda asistir a un cursillo sobre educación de los hijos. En otros se hace lo mismo con los padres de alumnos que faltan reiteradamente a clase. Son reacciones ante el fuerte aumento de la delincuencia juvenil. Según el Departamento de Justicia, la edad a que son más frecuentes las detenciones es la de 16 años. Mucha gente está de acuerdo con tales medidas: hay que hacer, dicen, que los padres irresponsables controlen a sus hijos.

Pero quizá no va a ser fácil que los padres vigilen lo que hacen los chicos en la calle, si no lo logran en casa. Una encuesta publicada en U.S. News & World Report (3-VII-95) muestra que el 49% de los padres creen que sus hijos ven demasiada televisión. El 23% sospechan que ven más de lo que les dicen. ¡A saber la basura que pueden tragar esos niños! Ya ni en casa puede uno quedarse tranquilo.

Por este motivo, se ha propuesto que los receptores de TV lleven un chip que limite automáticamente la cantidad y la cualidad de programas que puedan ver los muchachos en el televisor, aunque sea el de su cuarto. Este sería el verdadero “ojo mágico”, más atento e implacable que el paterno, en especial porque, a diferencia de éste, nunca se ausenta del domicilio familiar. La idea cuenta con el apoyo del presidente y del Senado.

Ahora bien, el televisor no es la única pantalla peligrosa que ha irrumpido en los hogares. En los cuartos infantiles proliferan los ordenadores, y en Internet, la más cruda pornografía. Por fortuna, desde este año los padres pueden adquirir “Surf- Watch”, un programa residente -más residente que ellos- que impide la entrada de obscenidades por módem.

Si aun así uno no sabe bien qué hace el niño cuando anda por ahí o se queda solo en casa, un invento más viene en su ayuda. Acaba de ponerse en venta un método para detectar hasta el más leve rastro de droga en la ropa y demás efectos personales o en el cuarto del hijo. Como el humo del porro no se disipa sin dejar huella, se puede pasar un paño especial por las pertenencias del presunto adicto. Un laboratorio analizará las impregnaciones y comunicará el resultado con la mayor discreción. Lo que ningún laboratorio dirá a los padres es cómo han de actuar si el control anti-doping sale positivo. Pero siempre pueden apuntarse a un cursillo.

Resulta curioso que estas ayudas y estímulos a la responsabilidad paterna se consideren más necesarios en un tiempo que se distingue por el descenso de la fecundidad. ¿No deberían estar más cuidados los hijos ahora que son pocos? Sin embargo, parece que, pese a la disminución del denominador, ha bajado la cuota de atención paterna. A consecuencia de los divorcios y otros accidentes, no más del 57% de los menores norteamericanos viven con padre y madre. Si éstos faltan, de poco sirven los sustitutos.

Rafael Serrano

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