Por qué el matrimonio es un bien para la sociedad

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Duración lectura: 2m. 15s.

El matrimonio es más beneficioso para los miembros de la pareja, para los hijos y para la sociedad que las otras formas de convivencia. Eso es lo que pretende mostrar un folleto recién publicado en Nueva Zelanda por la National Marriage Coalition, promovida por organizaciones familiares del país y con colaboración de otras de la vecina Australia, informa Carolyn Moynihan en Family Edge. Con datos tomados de decenas de estudios, de elaboración nacional o extranjeros, muestra que los matrimonios y sus hijos tienen, por término medio, más salud, mayor bienestar y menos problemas que las parejas de hecho, las divorciadas o las familias recompuestas.

“Esta publicación tiene 146 referencias a investigaciones, incluidas algunas hechas en Nueva Zelanda, y muestra sólidos indicios de que el matrimonio es más que una relación sentimental privada”, dice Bob McCoskrie, director de Family First NZ, una de las organizaciones promotoras. El matrimonio, añade, “es un bien social, y hemos de idear políticas, leyes y fórmulas de asistencia familiar y comunitaria para fortalecer a los matrimonios. El debilitamiento del matrimonio es uno de problemas sociales más importantes a los que nos enfrentamos”.

El folleto condensa en poco más de veinte páginas, ilustradas con fotografías, las 21 razones, es decir, conclusiones extraídas de estudios sociológicos. Por ejemplo, el matrimonio está asociado a una menor tasa de pobreza de madres e hijos. Entre los hijos de divorciados hay más fracaso escolar. Las parejas casadas y sus hijos presentan menor índice de alcoholismo y drogadicción, así como de trastornos mentales. La violencia doméstica es mucho más frecuente en parejas de hecho, como también los malos tratos a niños que no viven con su padre y su madre casados.

La Coalición destaca esas conclusiones, entre otros motivos porque, dice, el gobierno no tiene en cuenta el factor matrimonio al abordar problemas como los hogares afectados por pobreza o la violencia doméstica. Y eso es dejar de lado una principal fuente de soluciones.

El año pasado Family First NZ publicó otro informe sobre la contribución económica de los matrimonios a la sociedad, que a la vez destacaba la penalización fiscal que sufren las parejas casadas en Nueva Zelanda. En cambio, estimaba el coste social de la desintegración familiar (por sus repercusiones en los índices de pobreza, fracaso escolar, morbilidad…) en alrededor de mil millones de dólares anuales.

El folleto adapta otro publicado en 2002 por el Institute for American Values de Estados Unidos (cfr. Aceprensa 17-07-2002), de la que apareció una segunda edición ampliada tres años más tarde.