Menos riesgo de violencia doméstica en el matrimonio

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Duración lectura: 1m. 56s.

Análisis

La Memoria de la Fiscalía General del Estado relativa a 2003 pone de relieve que los procedimientos por casos de violencia doméstica en España aumentaron un 21,7% respecto al año anterior. El crecimiento se debe de una parte al aumento de las denuncias y de otra a la conversión en delito de conductas antes tipificadas como faltas.

Desde el punto de vista sociológico, llama la atención un dato sobre la relación entre víctima y agresor: en el 54,3% de los casos la víctima era cónyuge o ex cónyuge del agresor; en el 32,8% era pareja o ex pareja de hecho; en el resto, las víctimas eran hijos o padres.

Si tenemos en cuenta que, según los datos del censo de 2001, del total de parejas el 94% están casadas y el 6% no, resulta que las situaciones de malos tratos son notablemente más frecuentes entre las parejas de hecho. En ese 6% de parejas no casadas se produciría el 32,8% de los casos de violencia doméstica.

En teoría, cabría esperar que hubiera menos riesgo de violencia doméstica entre parejas de hecho, dada la mayor capacidad para negociar sus espacios de autonomía y la mayor facilidad para romper su unión si resulta insatisfactoria. Sin embargo, ocurre lo contrario. Y no es que España sea un caso excepcional. Esta circunstancia se ha puesto de manifiesto en estudios realizados en Estados Unidos (“Why Marriage Matters”, 2002, cfr. servicio 101/02) o Gran Bretaña (“Marriage-Lite: The Rise of Cohabitation and its Consequences”, cfr. servicio 117/00).

Ciertamente, se podría afinar más el análisis comparativo teniendo en cuenta el nivel socioeconómico o la edad. Pero parece claro que el matrimonio proporciona un entorno más seguro a la mujer, que suele ser la víctima en la mayor parte de los casos de violencia doméstica. La tendencia legislativa se dirige cada vez más a la equiparación legal entre matrimonios y parejas de hecho. Pero lo que la ley no puede hacer es equiparar la seguridad de ambos ámbitos. Y, paradójicamente, puede ocurrir que al dar todas las bendiciones legales a las parejas de hecho, quede más insegura la parte más débil de esa relación.

Juan Domínguez