Los obispos belgas y la comunión de los divorciados

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Duración lectura: 2m. 27s.

Comparten la doctrina del Vaticano y subrayan la importancia de la conciencia”bien formada”

No es el sacerdote sino el fiel, obrando con “conciencia bien formada”, quien debe decidir si está o no en condiciones de recibir la Comunión, pero el ministro podría negarse públicamente a administrársela en caso de “provocación o grave escándalo”. Así lo afirman los obispos belgas en un comunicado en el que salen al paso de las reacciones suscitadas por el reciente documento de la Congregación para la Doctrina de la fe que excluye de la comunión a los divorciados vueltos a casar (ver servicio 137/94).

El breve comunicado comienza manifestando la adhesión de los obispos a la doctrina del documento vaticano: “Los obispos de Bélgica reconocen que el documento romano expresa la enseñanza común de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio y el acceso a la comunión eucarística de los divorciados vueltos a casar. En este caso, como en otros, (los obispos) subrayan también el papel importante del discernimiento de la conciencia personal bien formada”.

Por lo que se refiere a la actuación del sacerdote al distribuir la comunión, los obispos “consideran que no corresponde al ministro de la comunión rechazar públicamente el acceso a ésta, salvo en el caso de provocación o de grave escándalo”. Al decir “públicamente”, se entiende que los obispos no excluyen una advertencia privada cuando sea necesaria. En la práctica, la negativa a administrar la comunión es inviable en las grandes comunidades, pero puede llegar a ser obligada en las pequeñas si se produce escándalo entre los fieles.

“En su misión pastoral individual y colectiva -concluye el comunicado-, los obispos se esforzarán para ayudar a los sacerdotes y fieles a que vuelvan a encuadrar la cuestión en el marco más general del respeto debido a la Eucaristía y de las condiciones de acceso a la comunión, siguiendo las palabras del apóstol: ‘Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber este cáliz'”.

Algunos medios periodísticos han querido presentar la postura de los obispos belgas como opuesta a la del Vaticano. Pero más bien se advierte un distinto matiz, dentro de la misma doctrina. Los obispos belgas subrayan la decisión de la conciencia bien formada, lo que ha llevado a algunos a decir que los divorciados vueltos a casar pueden comulgar. El documento romano reconocía: “Es verdad que el juicio sobre las propias disposiciones con miras al acceso a la Eucaristía debe ser formulado por la conciencia moral adecuadamente formada. Pero es también cierto que el consentimiento sobre el cual se funda el matrimonio, no es una simple decisión privada”. Por lo cual, sostiene que no basta invocar la propia conciencia para acceder a la comunión.

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