¿Los niños ya no saben jugar?

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Duración lectura: 2m. 3s.

Un patio de colegio en un día lectivo. Es la hora del recreo. No se oye la familiar algarabía de un partido de fútbol, del salto de la comba, o del juego de policías y ladrones. Como mucho, se puede oír el zumbido de las consolas de videojuegos con las que los chicos pasan el tiempo. Se trata de una escena habitual en muchos colegios, como confirma un estudio de Elizabeth Sutz, que ha observado durante tres años a 500 niños de 7 a 14 catorce años que estudian en colegios de Norfolk (Inglaterra). Sutz comprobó que a partir de los ocho años los niños dejaban de jugar al estilo tradicional y dedicaban su tiempo a los juegos de ordenador o a la televisión.

En la Grange Primary School (Gran Bretaña) -como en tantos otros sitios- la cuestión preocupa: los niños parecen haber perdido la capacidad de inventar sus propios juegos. De modo que en el próximo curso, los alumnos van a encontrarse con una nueva asignatura: aprender a jugar. Un grupo de profesores se ha preparado para enseñar los juegos que ellos practicaban cuando eran niños, y que a su vez aprendieron de los chicos que estaban en cursos superiores. Esa cadena parece haberse roto, de modo que los más jóvenes no encuentran ejemplo en los mayores. Los maestros esperan reparar esta situación e inculcar en los niños iniciativa para crear sus propios juegos. Otras escuelas en Stoke, Liverpool y Birmingham siguen el mismo camino.

Además de limitar el desarrollo de la imaginación, los videojuegos causan otros problemas, como el aislamiento de los niños, que, absortos ante la pantalla, hacen pocos amigos. Sutz considera que la cultura actual “fomenta que los niños pasen directamente de ser bebés a ser adultos precoces”.

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que haya que dedicar unas horas de clase a explicar a los niños cómo jugar. Iona Opie, considerada en Gran Bretaña una autoridad en juegos infantiles, cree que es “una idea terrible”, ya que piensa que los niños han jugado siempre, y no van a dejar de hacerlo de repente. Los niños aún juegan, dice, pero los adultos no les entienden; los juegos de ordenador son sólo una moda, que perderá su atractivo con el paso del tiempo.

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