La prueba de la niñera

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Duración lectura: 1m. 25s.

Contrapunto

En su empeño por nombrar a una mujer Fiscal General, Bill Clinton ha tenido que recurrir por fin a una soltera sin hijos, dedicada exclusivamente al trabajo. Antes había tenido que descartar a dos candidatas, por haber empleado como niñera a una inmigrante ilegal, si bien en uno de los casos ni tan siquiera estaba prohibido por ley cuando ocurrieron los hechos. Las organizaciones feministas se han quejado -y con razón- de que ningún candidato masculino habría sido sometido a la “prueba de la niñera”. Ya se sabe, la guarda de los niños es cuestión de mujeres.

Pero este rocambolesco asunto ha puesto también de relieve que ni tan siquiera en Estados Unidos es fácil para la mujer conciliar carrera profesional y familia. Detrás de toda abogada que triunfa hay una Juanita o Rita que hace sus veces en casa. Una persona que debe tener reconocidos todos sus derechos laborales. El trabajo doméstico no es menos profesional que el que se realiza fuera de casa, contra lo que pudiera parecer según viejas concepciones feministas. Una pequeña ayuda para conciliar trabajo y hogar será la ley sobre Permiso Familiar firmada por Clinton. A partir de ahora, en las empresas de más de 50 trabajadores, los empleados tendrán derecho a un permiso de hasta tres meses -sin sueldo- para atender a un hijo recién nacido o cuidar a un familiar enfermo. Aunque parezca mentira, este derecho no existía hasta ahora en uno de los países más ricos del mundo. Una carencia bastante más escandalosa que la contratación de un inmigrante ilegal.

Ignacio Aréchaga

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