Escandinavia: ¿para qué casarse?

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En Escandinavia, el matrimonio está en peligro de extinción. Según Stanley Kurtz (“The Weekly Standard”, Washington, 2 febrero 2004), el motivo principal de ese peligro es la brecha abierta entre el matrimonio y la paternidad; un fenómeno que aparece ligado en nuestros días al debate sobre el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Desde hace más de diez años, el matrimonio en Escandinavia agoniza. La mayoría de los niños en Suecia y Noruega nacen fuera del matrimonio. En Dinamarca, el 60% de las parejas no están casadas a la llegada del primer hijo. La cohabitación ha dejado de ser un período de prueba previo al matrimonio. Las parejas (casadas o no) se rompen con más facilidad. Demasiados síntomas que empujan a firmar la partida de defunción del matrimonio.

Stanley Kurtz llama la atención sobre la relación que existe entre la crisis de la institución del matrimonio y la aceptación del “matrimonio homosexual” por el ordenamiento jurídico. No es casualidad, dice, que ambos fenómenos hayan coincidido en el tiempo.

“En vez de favorecer la vuelta en bloque de la sociedad a la institución del matrimonio, el matrimonio gay en Escandinavia ha enviado a los hogares el mensaje de que el matrimonio está pasado de moda, y que prácticamente cualquier forma de familia -incluida la paternidad fuera del matrimonio- es aceptable”.

De acuerdo con el parámetro propuesto por Kurtz, la situación de la familia escandinava “no ha hecho más que empeorar”. Entre 1990 y 2000, el índice de nacimientos extramatrimoniales en Noruega subió del 45% al 55%. En Dinamarca, ese mismo índice se mantuvo durante los noventa (empezando con un 46% y terminando con un 45%). Pero ese equilibrio parece responder a un ligero aumento de fecundidad en las parejas más mayores, que se casan después de tener varios hijos. Según Kurtz, “ese cambio enmascara el aumento del 25% durante los años noventa de las parejas danesas que conviven sin casarse. El aumento de familias frágiles basadas en la cohabitación y en la maternidad fuera del matrimonio significa que durante los noventa, el índice total de disolución familiar en Escandinavia creció considerablemente”.

Quizá el cambio más significativo de la década post-matrimonio gay sea la erosión de la tendencia a casarse después del nacimiento del segundo hijo. “Una vez que ese índice desparezca, el camino hacia la completa desaparición del matrimonio está abierto”. Se ha perdido la masa crítica requerida para tener una normativa social favorable al matrimonio. Como dicen los sociólogos daneses Wehner, Kambskard y Abrahamson, “el matrimonio ya no es una condición previa para fundar una familia (…). Puede decirse que lo que define y hace posible el origen de la familia danesa se ha desplazado del matrimonio a la paternidad”.

A la separación entre el matrimonio y la paternidad se ha llegado tras un proceso que comenzó en la década de los sesenta y que se aceleró en los noventa. “En Suecia, como en cualquier país, los años sesenta trajeron la anticoncepción, el aborto y un creciente individualismo (…). Estos cambios, junto con la inserción de la mujer en el mundo laboral, hicieron posible y animaron a la gente a casarse más tarde. Como las parejas casadas aplazaban la paternidad, se entendía que el divorcio en los primeros años de matrimonio tenía menos consecuencias para los niños. Esto debilitó el tabú contra el divorcio. Y desde que las parejas jóvenes retrasaron el momento de tener hijos, el siguiente escalón fue preparar el matrimonio con la cohabitación hasta que los hijos fueran deseados (…) Si hemos llegado tan lejos sin el matrimonio, ¿qué necesidad tenemos de casarnos? Lo que importa es nuestro amor, no un trozo de papel. ¿Por qué los hijos van a cambiar esto?”

Los países nórdicos han sido los pioneros en el fenómeno de la cohabitación y de los hijos nacidos fuera del matrimonio. Y cuando este fenómeno estaba ya desarrollado, desde los años noventa se fue otorgando reconocimiento jurídico a las uniones homosexuales.

“Estos datos sugieren que el matrimonio gay es a la vez un efecto y una causa que ha acelerado la separación entre matrimonio y paternidad. Cuando el aumento del número de hijos nacidos fuera del matrimonio desvincula el matrimonio de la paternidad, el matrimonio gay deviene imaginable. Si el matrimonio no es más que una relación entre dos personas, y esa relación no está intrínsecamente relacionada con la paternidad, ¿por qué a las parejas del mismo sexo no se les va a permitir casarse?”

En el fondo del debate suscitado en Escandinavia, concluye Kurtz, late una estrategia: el objetivo de los movimientos gays no es tanto conseguir el matrimonio (institución que ellos mismos atacan), como el reconocimiento social para la homosexualidad. Dicha estrategia no hace sino resaltar el valor de la institución del matrimonio, pues es precisamente a través de ella como los homosexuales pretenden conseguir un elevado grado de aceptación social.

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