EE.UU.: los ciudadanos de Maine rechazan el matrimonio gay

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Por mayoría del 53%, los electores del estado norteamericano de Maine han rechazado en referéndum celebrado el 3 de noviembre una ley que autorizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esto confirma la “regla” que se ha cumplido en Estados Unidos hasta ahora: cuando se somete a plebiscito, el matrimonio gay pierde.

La consulta de Maine ha cortado la buena racha que llevaba el movimiento gay de Estados Unidos. En tan sólo dos años, había conseguido que se aprobara el matrimonio homosexual en cuatro estados norteamericanos: Connecticut en 2008, más Iowa , Vermont y New Hampshire este año. El resultado es bastante espectacular si se tiene en cuenta que el único que lo había admitido hasta entonces era Massachusetts (2004).

De hecho, en los últimos meses, el movimiento gay se había embarcado en una ambiciosa estrategia conocida como “6 para 12”. El objetivo era lograr que en 2012 se hubiera aceptado el matrimonio homosexual en los seis estados de Nueva Inglaterra (cfr. Aceprensa, 17-04-2009). Y lo cierto es que estaban a punto de conseguirlo: en abril de 2009, sólo faltaban Maine y Rhode Island.

Así las cosas, el pasado mayo la asamblea legislativa de Maine aprobó una ley que daba luz verde a las bodas homosexuales. Pero luego los contrarios a la iniciativa consiguieron reunir suficientes firmas para convocar un referéndum de revocación, y por eso la ley quedó en suspenso. No tenían la victoria asegurada, pues Maine está considerado como uno de los estados más secularizados y liberales del país.

El movimiento gay diseñó una campaña destinada a ganarse el corazón de la gente. Más que enredarse en argumentos jurídicos, optó por reivindicar el “derecho al amor” en condiciones de igualdad con los casados. La idea era presentar el matrimonio entre personas del mismo sexo como un asunto privado, que no quita nada al resto de la sociedad.

Lo expresaba muy bien Jesse Connolly, promotor de la campaña por el matrimonio gay, en un comunicado que lanzó tras conocerse los resultados del referéndum: “Seguiremos en esta batalla durante la próxima semana, el próximo mes y el próximo año, hasta que las familias de Maine sean tratadas con igualdad. Porque, al final, esto es una cuestión que tiene que ver con el amor y la familia”.

Conscientes de la eficacia de este tipo de argumentos, los partidarios de la revocación también organizaron una campaña de alto voltaje emocional. Junto al clásico argumento del “no es lo mismo”, han hecho hincapié en que la nueva ley llevaría a las escuelas públicas la enseñanza de que el matrimonio puede ser la unión entre dos hombres o dos mujeres.

Además, han tratado de desmontar el argumento de que los homosexuales están discriminados. Uno de los anuncios publicitarios que crearon para la televisión insistía en que, actualmente, Maine puede reconocer los derechos civiles de todos los ciudadanos sin necesidad de cambiar la definición legal del matrimonio (ver anuncio).

Al final, han logrado convencer con mucho menos dinero. La campaña “Stand for Marriage Maine” ha costado 2,5 millones de dólares frente a los 4 millones que ha invertido el movimiento gay. La campaña ha sido elaborada por la misma empresa que logró sacar adelante la Proposición 8, la enmienda constitucional que prohibió el matrimonio homosexual en California hace un año (cfr. Aceprensa, 5-11-2008).

Tras el referéndum de Maine, 43 de los 50 estados del país prohíben el matrimonio homosexual por enmienda constitucional (29) o por ley común (14). Lo admiten los 5 enunciados arriba. Los otros dos, Nueva York y Rhode Island, no han legislado al respecto.

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