EE.UU.: la Ley de Defensa del Matrimonio cambia de abogado defensor

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La Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 1996, define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer a efectos de legislación federal y permite a los estados negar validez en sus jurisdicciones a los matrimonios homosexuales que otros hayan reconocido (cfr. Aceprensa, 13-11-1996). La DOMA ha sido recurrida ante los tribunales algunas veces. El motivo más frecuente es que a una pareja homosexual no se aplicó algún beneficio previsto para los cónyuges en una norma federal. Hasta hace dos meses, el gobierno se personaba en tales casos para defender la ley, pero decidió dejar de hacerlo por considerar que la DOMA es inconstitucional (ver artículo relacionado).

Esto no impide que el Congreso asuma esa función, y eso es lo que decidió la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría desde las últimas elecciones de noviembre pasado. Como, a diferencia del gobierno, la Cámara no tiene abogados propios, tuvo que contratar a unos, el despacho King & Spalding, de Atlanta. Pero después esta firma ha anunciado que renuncia al encargo recibido y aceptado.

En su comunicado, el presidente del despacho explica que al revisar el encargo de la Cámara ha observado que el estudio necesario para aceptarlo no se hizo como es debido. No menciona influencias externas, pero la información del New York Times afirma que claramente ha habido “presiones por parte de grupos pro gay”. Varias de estas organizaciones habían criticado a King & Spalding y entre otras cosas habían dicho que la defensa de la DOMA le dificultaría contratar y retener buenos abogados. Y al conocer la renuncia del despacho, la han elogiado públicamente y la han atribuido a sus críticas.

De la defensa de la DOMA se hará cargo Paul Clement, uno de los socios del despacho, que para ello lo abandonará y formará un nuevo equipo. Clement fue solicitor general (jefe de la abogacía del Estado) en tiempos del presidente George Bush hijo. En una declaración pública, ha dicho: “Dejo el despacho por mi firme convicción de que no se debe abandonar una representación legal porque la posición del cliente tenga muy mala fama en ciertos ámbitos”.

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