De la guerra de sexos a la lucha contra la falta de tiempo

Richard Morin y Megan Rosenfeld comentan en International Herald Tribune (23-III-98) los resultados de una encuesta realizada en Estados Unidos sobre la compatibilidad de la familia y el trabajo de hombres y mujeres.

Hombres y mujeres han declarado un alto el fuego en la guerra entre los sexos que tuvo lugar durante gran parte de la segunda mitad del siglo. En su lugar, hombres y mujeres afrontan nuevos enemigos comunes: el estrés, la falta de tiempo y las preocupaciones económicas de la vida moderna.

Una nueva encuesta revela que después de casi una generación de compartir el lugar de trabajo y de renegociar los deberes domésticos, la mayoría de los hombres y mujeres están de acuerdo en que la creciente equidad de géneros ha enriquecido a los dos sexos. Pero ambos creen también que las tensiones de este mundo relativamente nuevo están haciendo más difícil la estabilidad matrimonial, la educación de los hijos y el llevar una vida feliz. (…)

Una amplia mayoría de los más de 4.000 hombres y mujeres encuestados el pasado otoño consideran muy importante tener éxito en la vida matrimonial y familiar. A la vez, una mayoría similar de hombres y mujeres dicen que se sienten molestos por tener que dejar a los niños al cuidado de otros, y que desean poder dedicar más tiempo a sus familias y a sí mismos.

Hombres y mujeres están de acuerdo en que ambos sexos deben tener las mismas oportunidades laborales, y los hombres aprueban la incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa. Pero, sorprendentemente, la mayoría, tanto de hombres como de mujeres, dicen que sería mejor que las mujeres tuviesen la posibilidad de quedarse en casa para cuidar el hogar y atender a los niños. (…)

La mayor parte de los hombres entrevistados -en series de cinco encuestas nacionales patrocinadas por The Washington Post, en colaboración con investigadores de la Universidad Harvard y la Fundación para la Familia Henry J. Kaiser- declaran estar contentos por compartir el cuidado de los niños y las tareas domésticas con mujeres que trabajan fuera de casa. Sin embargo, las madres que trabajan fuera, aún trabajan en casa el doble que sus maridos, y más de la mitad de las mujeres entrevistadas se quejan de la poca ayuda que ellos les prestan. (…)

Pero más que subrayar las diferencias y culparse mutuamente de los numerosos problemas de la vida, hombres y mujeres comparten una sensación de conflicto y perplejidad sobre la manera de lograr que las cosas funcionen. (…) La encuesta sugiere con datos significativos que los estadounidenses todavía se están adaptando a las cargas propias de la familia con hijos en la que ambos padres trabajan fuera de casa; y los resultados reflejan cierto resentimiento, nostalgia y fatiga. (…)

La edad, más que el sexo, influye en la actitud respecto a los cambios de función social de hombres y mujeres. Los hombres y mujeres más jóvenes son mucho más propensos a decir que esas transformaciones han influido positivamente en sus vidas.

Una de cada cinco mujeres afirman que dejarían contentas su trabajo si contasen con recursos suficientes para vivir, pero lo mismo dice uno de cada cinco hombres. Hoy, incluso las crisis profesionales no distinguen el sexo.

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