Conversar y conectar, un remedio “antipataletas”

La escena de un niño que se revuelca por el suelo –en la calle, en una tienda o en el metro–, mientras pega unos gritos de mezzosoprano y reclama un dulce, un juguete o, en definitiva, que se haga su voluntad en algún asunto, pone en aprieto a más de un padre que no sabe qué hacer: si darle un coscorrón –con lo que se arriesga a la desaprobación del público– o satisfacer inmediatamente su capricho con tal de que

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