Benedicto XVI: cómo afecta la fe de los esposos a la validez del matrimonio

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Duración lectura: 2m. 34s.

La cuestión de si la falta de fe de los contrayentes en el momento del compromiso puede afectar a la validez del matrimonio ha sido suscitada por Benedicto XVI en su discurso al Tribunal de la Rota Romana al comienzo del año judicial. Sin dar una respuesta concluyente, el Papa ha sugerido que los jueces deberían reflexionar sobre este asunto al dictar sentencia.

El discurso del Papa a la Rota Romana, última instancia en causas de nulidad, indica cada año algún aspecto de las cuestiones matrimoniales que preocupa al Romano Pontífice. En este Año de la Fe, Benedicto XVI ha querido llamar la atención sobre si la carencia de fe puede afectar a la constitución del vínculo matrimonial entre bautizados.

El Papa ha recordado la doctrina tradicional de que “el pacto conyugal entre hombre y mujer no requiere, para los fines de la sacramentalidad, la fe personal de los contrayentes; lo que se requiere, como condición mínima necesaria, es la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Pero si es importante no confundir el problema de la intención con el de la fe personal de los contrayentes, sin embargo no es posible separarlos por completo”.

Es decir, hay que ver hasta qué punto la falta de fe puede impedir querer hacer lo que hace la Iglesia. En el contexto actual, mucha gente pone en duda la capacidad del ser humano de comprometerse para siempre. Cuando no hay fe, es más difícil comprender y realizar la entrega incondicional al otro y respetar las propiedades esenciales del matrimonio.

La fe en Dios, sostenida por la gracia divina, es un elemento muy importante para vivir la mutua entrega y la fidelidad conyugal”, ha dicho el Papa. Benedicto XVI ha hecho suyas las palabras de Juan Pablo II también en un discurso a la Roma Romana, en las que precisó que “una actitud de los contrayentes que no tenga en cuenta la dimensión sobrenatural del matrimonio puede hacerlo nulo solo si ataca la validez en el plano natural”.

No pretendo sugerir –aclaró Benedicto XVI– ningún fácil automatismo entre la carencia de fe y la invalidez de la unión matrimonial, sino más bien indicar que tal carencia puede, aunque no necesariamente, herir incluso los bienes del matrimonio”.

Tal como ha recordado Andrea Tornielli en Vatican Insider, no es la primera vez que Benedicto XVI evoca esta cuestión. En 2005, respondiendo a una pregunta de un sacerdote italiano mientras estaba de vacaciones en Les Combes, dijo: “Ninguno de nosotros tiene una receta ya lista, sobre todo porque las situaciones siempre son diferentes. Me parece particularmente dolorosa la situación de los que se casaron en la Iglesia, pero que no eran verdaderamente creyentes y lo hicieron por tradición, y después, al encontrarse en un nuevo matrimonio no válido, se convierten, encuentran la fe y se sienten excluidos del sacramento”. Benedicto XVI no dio una solución concreta, pero reconoció que habría que explorar ese problema.