Aplicar los principios empresariales al trabajo del hogar

Un nuevo título, Mi familia… mi mejor empresa, se suma a la cada vez más abundante bibliografía sobre la conciliación de trabajo y familia.

El libro (1) tiene su origen en los Países Bajos. La autora, Mariángeles Nogueras, española de origen, comenzó hacia 1980 a preocuparse por temas de gestión familiar. En la década de los noventa, el gobierno holandés tenía que reducir las listas de trabajadores de baja por incapacidad laboral. Se reservaron subvenciones para iniciativas en esta dirección. Como Nogueras ya había pensado que si la vida familiar estaba bien atendida, redundaría en mayor eficacia laboral, consiguió apoyo público para desarrollar su servicio de asesoramiento familiar a través de la empresa O.F.A. (Organización, Familia, Iniciativa).

Su idea es que, si se considera la familia como una empresa, se pueden aplicar los conceptos de liderazgo compartido entre marido y mujer, metas a corto y largo plazo, delegación de tareas, inversiones, prioridades, etc.

El libro toca el tema de un modo exhaustivo, con planes de acción sobre las tareas del hogar. Nogueras conoce la sociedad holandesa e igualmente el mundo empresarial. Considera que este último aún está lejos de dar la atención debida a la vida familiar del personal, siendo como es su capital humano. El análisis va acompañado de anécdotas muy ilustrativas que dan al libro vida y al mensaje claridad.

Los diferentes enfoques a la hora de afrontar conflictos entre la mujer y el hombre -sin caer en el recurrente ataque al hombre que ya conocíamos del enfoque feminista- describen de modo sencillo diferencias de sexo.

Mariángeles Nogueras no tiene reparo en contar cómo en el comienzo de su cruzada por la conciliación trabajo y hogar, cuando trataba de vender sus cursos en las empresas, le escuchaban, asentían sonrientes, pero todo se quedaba en nada. “Esos problemas los resuelve cada uno en su casa”, le decían para justificar la negativa. Hoy las empresas han comprendido que esos problemas son también suyos.

¿Ha tenido buena acogida la aplicación del concepto empresarial a la familia?

— A algunos les choca, pues les suena como algo frío. Les llama la atención el aspecto de cálculo. Entiendo que en mi idea no aparece el amor que está en la base de la familia. Yo solo pretendo mejorar el aspecto de organización compartida, tan necesario para generar calidad de vida.

En su obra aparecen el sentimiento de culpabilidad y el perfeccionismo como enemigos de la armonía familiar. ¿Son los más peligrosos?

— Sí, muchas mujeres van a por el diez en todos los terrenos: la esposa perfecta, la madre perfecta, la nuera perfecta. Un siete da paz y un diez estrés. El sentimiento de culpa es muy frecuente porque muchas mujeres quieren solucionar las cosas, por ejemplo la atención a los padres ancianos, tal como lo hicieron sus madres. Y si no lo hacen así, se sienten mal. Hay que buscar soluciones de hoy que también sean buenas.

Siempre se habla del éxito holandés en el trabajo a tiempo parcial. ¿No ha servido esto para solucionar el problema de conciliación?

— El trabajo a tiempo parcial no es la panacea, si no se utiliza bien el tiempo extra que queda para la vida privada. Además, yo veo la solución en compartir las tareas entre el hombre y la mujer. No se arregla el problema si sólo la mujer trabaja menos fuera de casa, pues se sigue encargando ella de todo.

¿Cómo es la mentalidad en Holanda y en España a este respecto?

— En Holanda existen empresas con flexibilidad a la carta, la flexibilidad está regulada por ley. Lo que no cambia es la mentalidad social. Las mujeres no quieren trabajar, porque se sienten culpables si no están en casa cuando vuelven los niños del colegio. En España la gente quiere tiempo libre, pero para disfrutarlo. El problema es que la empresa en España es muy jerárquica y no favorece la flexibilidad.

¿Cree que las soluciones que propone en su libro animarán a parejas jóvenes a tener familia?

— No es el tema del libro, pero probablemente puede quitar miedos y aportar soluciones, dejando ver que el trabajo y los hijos pueden ser elecciones compatibles. Con buena organización y compartiendo responsabilidades se puede disfrutar de la vida.

Nogueras ha explotado dos clichés: en España se vive bien y en Holanda somos eficaces. La combinación de actitudes sería una solución ideal, según ella. En Holanda ha conseguido que sus lectores se crean lo primero; en España ya hay quienes van entrenándose en lo segundo.

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(1) Mariángeles Nogueras. Mi familia… mi mejor empresa. Ediciones Internacionales Universitarias. Madrid (2007). 310 págs. 19 €. Ver Aceprensa 35/07.

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