Adopciones en China: los matrimonios, primero

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China siempre ha tenido muchos niños disponibles para adopción, por abandono o pobreza, y por eso se ha convertido en el destino principal de los occidentales que buscan adoptar un niño, entre ellos los españoles. La política del “hijo único” provocó también que muchas niñas fueran abandonadas nada más nacer. Pero ahora que China ha despegado económicamente, y cuando también hay parejas chinas dispuestas a adoptar, las autoridades se han vuelto más exigentes. La nueva regulación de adopción -cuya entrada en vigor está prevista para la primera mitad de 2007- exige condiciones más estrictas respecto al estatus familiar, la renta y la salud de los candidatos.

En cuanto a la solidez familiar, los chinos tienen claro lo que es mejor para el niño: sólo se permitirá la adopción a parejas casadas, con edades comprendidas entre los 30 y los 50 años. La pareja deberá estar casada desde al menos dos años. En el caso de que uno de los cónyuges se haya divorciado y vuelto a casar, el periodo de convivencia exigido subirá a cinco años. Y si uno de los cónyuges se ha casado ya tres veces, no tiene nada que hacer.

Los homosexuales, solos o en pareja, estaban ya descartados antes. La cuota del 8% de adopciones que antes se reservaba para personas solteras, desaparecerá. No se excluye la adopción por un soltero, pero al dar preferencia a los matrimonios les va a resultar más difícil.

En suma, los chinos -confucianos ellos y con un gobierno comunista- optan sin reservas por dar al niño dos padres casados.

Junto a esa “riqueza” familiar, las autoridades chinas valoran también los ingresos. La familia deberá contar con un patrimonio neto de 80.000 dólares y unos ingresos anuales de 10.000 dólares por persona. Hasta ahora solo había que acreditar que se podía mantener al menor.

También en la salud de los padres hay criterios más restrictivos: las personas que sufran una enfermedad psíquica o discapacidad física, e incluso los obesos (los que superen un índice de masa corporal de 40) no podrán ser candidatos a adoptar.

Las nuevas restricciones afectarán especialmente a las familias españolas, ya que son las que más niños chinos adoptan -2.753 en 2005-, solo por detrás de Estados Unidos.

Mientras tanto, las parejas españolas ya han notado un aumento en el tiempo que lleva adoptar un niño en China. Hasta hace algunos años, el tiempo de espera era de siete meses, por témino medio; en 2006 ha llegado a dieciocho meses. La razón está en que ahora el gobierno da muchas más facilidades para que los huérfanos sean adoptados por familias chinas y en que se ha reducido mucho el abandono de niños, como consecuencia del desarrollo económico del país.

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