A veces hay que recordar la edad a las mujeres

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Contrapunto

Bajo el título “¿Deberías tener un niño ahora?”, la revista Newsweek del 27 de agosto dedica un incisivo reportaje a la creciente tendencia a retrasar la primera maternidad y al desconocimiento de muchas mujeres de la influencia de la edad en su fertilidad. El hecho es que en los países desarrollados cada vez hay más mujeres que esperan hasta entrados los 30 para tener su primer hijo, mientras desciende el porcentaje de las que son madres en los 20. Incluso los medios de comunicación -como reconoce el propio Newsweek- difunden con cierto candor los casos de famosas que han sido madres por primera vez pasados los 40. Así, mientras hay un alto grado de conocimiento del control de la natalidad entre las mujeres, existe una amplia ignorancia sobre la simple relación entre edad y fertilidad.

Las razones para el aplazamiento del primer hijos son variadas. Por un lado, se trata de que muchas mujeres, simplemente, contraen matrimonio más tarde, o dicho quizás de otro modo, que encuentran al hombre con el que quieren tener una vida en común, y en consecuencia hijos, en la treintena. Otras mujeres aplazan la maternidad por motivos de carrera profesional e inestabilidad económica, suya y, también, del futuro padre. Pero no deja de ser verdad que existe la presunción de que se puede ser madre casi a cualquier edad, con lo que muchas mujeres dejan su maternidad para más adelante pensando que tendrán las mismas posibilidades. Que si la naturaleza falla, ahí estará la ciencia a quien se debe exigir ese derecho. El reportaje de Newsweek sale al paso de esta ingenua creencia. Sólo un 2% de los niños que nacen cada año son hijos de mujeres de más de 40 años. Y en los tratamientos de fecundación in vitro la tasa de éxito en las mujeres de más de 40 años no llega al 5%.

Puede resultar muy incómodo -y hasta una falta de educación- recordar a las mujeres su edad. Y encima decirles que, si quieren tener hijos, sus oportunidades aumentan cuando son más jóvenes: esto es, mejor en los veinte que en los treinta años y, definitivamente, antes de los cuarenta. Pero así lo están haciendo en EE.UU. algunas organizaciones, tanto de profesionales de la sanidad como de las propias mujeres. La Asociación Americana de Medicina Reproductiva lanzará este otoño una campaña con un simple texto que podrá verse en los autobuses de Nueva York, Chicago y Seattle: “El incremento de edad disminuye tu capacidad para tener hijos”. El tema requería afinar al máximo, ya que se pueden herir muchas susceptibilidades. De las cuales podríamos enumerar algunas.

Por ejemplo, ¿significa esto que no se pueda ser madre pasados los 35 o los 40? No. Significa que se tiene menos probabilidad por una simple cuestión biológica. Y que si Vd. no ha tenido hijos antes, es posible que le sea difícil ahora. Por supuesto, esto no implica en modo alguno que si se cumplen los 35 o más haya que salir corriendo a buscar un hombre… para engendrar, entre otras cosas. Aunque, curiosamente, sea esa la idea que subyace en el fondo de las correrías de las modernas Bridget Jones, Ally McBeal y el largo etcétera de progres liberadas. Antes bien, el mensaje es que si Vd., señora, tiene marido, piensa que sí, que con éste para siempre, es mejor que no dejen lo de los niños para más adelante si avanza en la treintena. Aunque Vd. haya leído que Susan Sarandon, la misma Madonna, Jane Seymour, Emma Thompson y otras muchas han sido madres ya mayores, lo cierto es que tiene Vd. menos posibilidades. Lo que los medios no cuentan es el fracaso de muchos tratamientos de fertilidad y, desde luego, lo que conllevan (que ese es otro tema). A juzgar por la popularidad de los Antinori y colegas, se diría que estamos ante una epidemia de infertilidad que justificaría el recurso a cualquier medio para obtener el hijo tan deseado. Pero quizá lo que necesitamos es menos fecundación in vitro y más fecundación a tiempo.

Y no es que suene un reloj biológico o deje de sonar. Se trata de que los médicos -como lo van a hacer algunos americanos- informen para que las mujeres puedan de verdad elegir con conocimiento.

Aurora Pimentel

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares