Más fraudes que errores en las publicaciones científicas

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La preocupación por la publicación de estudios científicos fraudulentos está muy extendida desde que el año pasado la revista Nature informó de un alarmante aumento de artículos retirados: ahora son más de 300 al año, diez veces más que en la década pasada. La explicación más común, a menudo dada por las propias revistas, es que se detectaron errores involuntarios, lo cual no deja de sembrar dudas sobre el proceso de revisión. Pero un análisis recién publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences sostiene que sobre todo hay fraude.

Los autores son dos científicos, Ferric Fang y Arturo Casadevall, y un consultor de relaciones públicas, R. Grant Steen. Examinaron más de dos mil artículos de biomedicina retirados hasta el pasado mayo. Las razones no siempre resultan claras de las explicaciones que dan las revistas. En un caso famoso, The Journal of Cell Biology publicó en 2005 un trabajo sobre cierta proteína que serviría para eliminar células cancerosas. Dos años más tarde, la revista lo retiró porque, según dijo, uno de los gráficos no era “correcto”. Se abrió una investigación al autor y se sentenció que había falseado los datos conscientemente. Pero la revista no ha cambiado su explicación oficial.

El análisis de Fang y colaboradores concluye que las retiradas de artículos atribuibles a error son el 21% del total. La falsedad intencionada es el motivo del 43%. Una proporción menor se debe a publicación duplicada (14%) o plagio (10%). En total, en más de dos tercios de los casos hubo fraude u otro tipo de mala conducta. Si no se cuentan los artículos de cuya retirada no se pudo averiguar la causa, la proporción sube al 76%.

Sin embargo, la falta de honradez no está tan extendida en la profesión como esos números parecen indicar. Solo 38 grupos de investigación son responsables del 44% de los artículos retirados por fraude o sospecha de fraude. El aspecto malo de esto es que los mayores culpables son reincidentes que engañan durante mucho tiempo hasta que son descubiertos.

Los autores creen que el aumento del fraude se debe a incentivos perversos del actual sistema de promoción. La urgencia por publicar en una revista importante se debe a que el prestigio, los contratos y la financiación se otorgan en función de eso. En este ambiente, se exacerba la competitividad, y el fraude viene a ser “como el dopaje en el deporte: en esencia, se trata de obtener una ventaja injusta sobre los rivales”, dice Daniele Fanelli, de la Universidad de Edimburgo, en Science News.

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