Cómo enseñar a los hijos varones a respetar a las mujeres

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Duración lectura: 3m. 3s.
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Acoso sexual, comentarios y actitudes machistas… son comportamientos que no brotan de la nada. El psicólogo australiano Justin Coulson, experto en parenting y relaciones familiares, los ve evitables con la oportuna intervención de los padres.

“¿Cómo podemos llevar a nuestros chicos más allá de ese egoísmo miope? ¿Cómo enseñarles a ser sensibles, respetuosos, compasivos y amables?”, se pregunta este padre de seis hijas, en un artículo publicado en su blog, en el que ofrece algunas pistas de actuación a los padres para enseñar a los chicos a comportarse adecuadamente con las chicas y mujeres desde que son pequeños.

A los padres de niños menores de 5 años les sugiere que, para enseñar respeto, ellos mismos lo muestren. “Que respetemos a nuestros hijos, a otros adultos. (…) Que no golpeemos o amenacemos jamás a chicas ni a mujeres. Que las escuchemos y respetemos sus opiniones. Que no hablemos sobre ellas” a sus espaldas. También hay que emplear palabras amables y desterrar el “cállate” o “piérdete”.

“Hablar respetuosamente transmite respeto”, señala el autor, quien recomienda además hacer saber a los pequeños que deben estar al tanto de cuando otras personas necesiten ayuda, para socorrerlas.

En la franja de 5 a 12 años, Coulson recomienda que los padres supervisen los medios audiovisuales y redes que los chicos frecuentan, pues ahí pueden encontrar contenidos violentos y desensibilizadores. Conviene, pues, “minimizar la exposición a juegos, películas o espectáculos televisivos que promuevan el irrespeto y la deshumanización”.

También llama a estar alerta ante la pornografía, a la que hoy fácilmente se accede desde la temprana edad de 11 años. Un porno, añade, que ya no es el típico de la Playboy ochentera: “Hablamos de contenido duro, violento, objetivamente degradante, que enseña a los chicos que las mujeres existen para ser objeto de violencia y de maltrato sexual”.

Los padres deben hablar con los adolescentes, decirles que la pornografía existe, que habrá personas que querrán enseñarles contenidos de este tipo, y que de estos solo se aprenden cosas indignas. “Háganles saber que lo que se muestra no es real”, advierte, y pide que se converse con ellos sobre empatía y conciencia social.

Por último, con los que van de los 12 a los 18 años, sugiere que se les hable de cómo fomentar relaciones saludables, más allá de la “mecánica del sexo”. “Necesitan entender sobre contextos y compromiso. Cuando no hay un compromiso real, los hombres piensan que no hay sentimientos de por medio. Cuando separamos intimidad física de intimidad emocional, abonamos el terreno para una comunicación sexual equivocada y para la coerción sexual”.

De igual modo, pide que también se les hable sobre los problemas de la pornografía, sobre el consentimiento –“los chicos deben tener claro que no pueden tocar a una mujer sin su consentimiento explícito”–, y sobre el sexismo, en el entendido de que frases como “las mujeres a la cocina”, que eran parte del “ser hombre”, no lo son realmente.

“Sí, amigos, la masculinidad ha cambiado, y necesita cambiar más. Cuando veas a tus hijos criticar a las mujeres por cómo se les dan las matemáticas o conducir coches, o por cualquier otro asunto marcado por el género, llámales la atención. Hazles saber que el sexismo no es gua y ni divertido”.

Y concluye: “A los hijos varones que crías, o a los chicos que trabajan contigo, rodéalos de hombres buenos. Dales buen ejemplo”.

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