Universidades francesas, ¡a competir!

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Duración lectura: 3m. 13s.

La idea de distinguir las universidades de elite y de buscar la cooperación de la financiación pública y privada está empezando a adquirir carta de ciudadanía incluso en un país tan estatalista como Francia.

La enseñanza superior francesa, con 1,4 millones de estudiantes repartidos en 85 universidades, tiene un déficit crónico de financiación. Desde el mal estado de muchos edificios universitarios a las clases masificadas reflejan esta escasez de recursos. Sarkozy había prometido aumentar el presupuesto de la enseñanza superior de 10.000 a 15.000 millones de euros antes de 2013. Pero, a falta de cobrar tasas a los estudiantes -tema tabú-, solo queda aumentar la financiación estatal y buscar la colaboración del sector privado.

Pero el aumento de la financiación pública va a romper con la política igualitaria del “café para todos”. Siguiendo los pasos de otros países, como Alemania (ver Aceprensa 117/06), el Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación convocó un concurso de proyectos entre universidades deseosas de optar a una financiación excepcional para renovar sus campus. Dentro del carácter competitivo de la llamada “Operación campus”, solo diez proyectos serían seleccionados. A finales de mayo, el comité de evaluación formado por 8 personalidades independientes, seleccionó los seis primeros.

Según el Ministerio, los 6 proyectos seleccionados corresponden a 19 universidades, 17 escuelas y a los principales organismos de investigación. Ha llamado la atención que ninguno de ellos fuera de universidades parisinas. Otros cuatro proyectos se seleccionarán antes d mediados de julio, de modo que la operación despegue a principios de 2009.

Otra novedad de la operación es la colaboración entre el sector público y el privado para financiar los proyectos. El Estado ha vendido el 3% de la empresa pública de electricidad EDF, venta con la que ha obtenido 3.700 millones de euros, aunque la cifra total prometida son 5.000 millones.

Desde la aprobación de la reforma universitaria del pasado año (ver Aceprensa 82/07), las universidades francesas gozan de más autonomía para buscar patrocinadores privados. Las universidades o los departamentos pueden constituir fundaciones privadas, para buscar donaciones que desgravan impuestos. Con estos recursos podrán contratar a investigadores y pagarles los salarios que puedan permitirse. Algunas universidades han empezado a aprovechar esta autonomía.

A principios de junio se inauguró la Toulouse School of Economics (TSE) -así, con nombre inglés y enseñanza solo en inglés-, escuela de estudios de máster para alumnos ya licenciados. La TSE anunció que había conseguido 33 millones de euros de patrocinadores privados como Total, Paribas o AXA. Por su parte, la ministra de Enseñanza Superior, Valérie Pécresse, declaró que por cada euro buscado por la Universidad de Toulouse, el Ministerio pondría otro tanto.

Mucho dinero tendrán que buscar las universidades si quieren situarse en el pelotón de cabeza de la excelencia. El gasto por estudiante en 2005 en Francia era el equivalente a 10.191 dólares, cuando el de EE.UU. era 22.476, en dólares con paridad de poder adquisitivo. En España era 9.378 dólares.

La diferencia entre Europa y los EE.UU. se explica en gran parte por la financiación privada. Si se observa el origen de los recursos en la enseñanza superior americana, un tercio es financiación pública y dos tercios es privada. En Japón, el 41% es pública y el 59% privada. En cambio, en Europa la mayor aportación privada corresponde a Reino Unido e Italia (en torno al 30%), y a España (24%), mientras queda muy por debajo en países grandes como Francia (16%) y Alemania (13%).

En cualquier caso, la tendencia indica que va a más la financiación privada delas Universidades, mediante el cobro de mayores tasas a los alumnos y buscando patrocinio y contratos con el sector privado.