Un factor de socialización

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 1m. 39s.

Suzette Sandoz, profesora de Derecho Civil en la Universidad de Lausanne, diputada entre 1991 y 1998 por el Partido Liberal, afirma en “Neue Zürcher Zeitung” (30 enero 2005) que la enseñanza de la religión debe mantenerse en la escuela pública.

Toda la historia de Europa está marcada por la religión. Las bellas artes, la arquitectura, llevan el sello de la religión de tradición judeo-cristiana. Por eso es absolutamente indispensable que la escuela pública enseñe religión (o religiones), tanto más cuanto que la sociedad actual cae en el ateísmo o en el “espiritualismo” y se separa de la religión. Si la escuela no cumple con esa misión, facilitará el desarrollo de una generación de iconoclastas autocomplacientes que, como individuos, se dejarán llevar por la corriente dominante de turno.

De modo que la religión no es una mera cuestión privada, ya que contribuye en buena medida a socializar a las personas. La religión es un fenómeno social. Hace que los creyentes se reconozcan como parte de una comunidad (…). Cuanto más se vea a la religión como asunto privado, tanto más quedarán solas las personas al afrontar importantes acontecimientos en sus vidas, o caerán en manos de sectas a las que se unirán para defenderse de la soledad.

(…) La religión tiene un gran influjo sobre los regímenes políticos y los ordenamientos jurídicos. Es indudable que la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos se deriva de la concepción cristiana de la persona. (…) También el concepto de igualdad, en su sentido más noble, tiene origen religioso y cristiano: ¡no hay igualdad sin comunidad! Pero la versión religiosa, y en particular cristiana, establece una igualdad ante Dios, tanto en la gracia como en el pecado, lo cual no tiene nada que ver con el fetichismo igualitario de las aberraciones materialistas, marxistas y otras.