Última moda infantil: uniformes

Ahora que la moda ha llegado también a los niños, un tipo especial de ropa se pone de moda para los más pequeños: uniformes. Según The Wall Street Journal (27-04-2011), por motivos pedagógicos y para evitar comparaciones en cada vez más centros de educación infantil en EE.UU. se impone la uniformidad.

Los uniformes se han puesto de moda entre los más pequeños. El número de guarderías y centros de educación infantil que ha incorporado pantalones y polos distintivos a partir de los 2 años no deja de crecer en los últimos cursos en Estados Unidos. Los motivos no son solo económicos. Al ahorro tradicional que supone la homogeneidad en la indumentaria, los expertos añaden otras ventajas educativas: con el uniforme los niños reconocen que comienza una nueva etapa, se incorporan al aula y acaba el tiempo del juego.

La tendencia -hasta ahora poco frecuente entre niños tan pequeños- no tiene que ver únicamente con el hecho de que se trate de escuelas infantiles o guarderías privadas, donde ya se exigían. Según recoge The Wall Street Journal, los datos oficiales muestran que un 14% de los centros públicos estadounidenses requieren ya uniforme para los preescolares, algo que también sucede en instituciones de ese mismo tipo en Japón o Reino Unido. La extensión de estas prendas la corrobora el aumento de la facturación de las firmas del sector, en algunos casos, de hasta el 30% en 2010.

Los motivos más inmediatos a favor del uniforme remiten a los padres, como el ahorro económico –se trata de prendas baratas y duraderas- y la comodidad, pues se evita tener que pensar cada mañana. Pero los educadores defienden otras razones para promoverlos, como la conciencia de pertenecer a un colectivo, la disciplina o el orden, elementos que ayudan a que niños tan pequeños vayan identificando el centro infantil como un lugar de aprendizaje. Los profesores destacan que ese modo de vestir reduce las comparaciones y las envidias infantiles, y que los uniformes aportan incluso un efecto positivo para los que tienen alguna discapacidad, al igualarlos con el resto.

Pero también hay detractores de los uniformes, que los ven como un modo de coartar la creatividad de los más pequeños, al no permitirles expresar sus propias elecciones en algo tan básico como la ropa. Los que rechazan el estilo único consideran que un buen modo de aprendizaje infantil consiste en tomar decisiones elementales, como la ropa de uso diario, y que las aulas tienen que ser lo más parecidas a la vida. Permitir escoger a un niño cómo vestirse contribuye mucho a su formación personal, aseguran.

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