Sudáfrica: nuevas escuelas privadas, esperanza de las familias pobres

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La enseñanza pública, predominante en Sudáfrica, va cada vez peor. La nota media en los exámenes nacionales lleva seis años de descenso ininterrumpido; en el curso pasado, la tasa de aprobados se quedó en el 60%. Muchos profesores no tienen bastante formación, y están poco motivados y menos exigidos. “Algunos se preguntan: ¿Por qué los padres no ponen el grito en el cielo contra el vergonzoso estado de la enseñanza pública?” -dice Ann Bernstein, directora ejecutiva del Center for Development and Enterprise (Johannesburgo)-. Están protestando con los pies”. Un estudio realizado por este organismo documenta la huida de muchas familias pobres a nuevas escuelas privadas en tres provincias.

Los resultados, de los que informa Celia W. Dugger en un reportaje para el International Herald Tribune (8-09-2010), muestran que en los townships (los distritos para negros creados en los tiempos del apartheid) y en el campo ha crecido la enseñanza privada para las víctimas del deterioro del sistema público, que son principalmente los chicos pobres. En unos casos, está promovida por organizaciones filantrópicas del país o del extranjero.

Pero los investigadores encontraron además otras muchas escuelas privadas que no figuran en las estadísticas oficiales. Han surgido sin apoyo de ninguna organización. Sus instalaciones son muy modestas: muchas están en edificios abandonados o barracones; pero los profesores no faltan a clase, aunque la jornada escolar es más larga que en los centros públicos. Son baratas, pero aun así pagar la matrícula exige sacrificios a muchas familias. Algunos de los padres que envían sus hijos a esas escuelas son profesores de la enseñanza pública.

Este fenómeno se da también en otros países (ver artículo relacionado). En todas partes, el motivo es el mismo: los pobres no se resignan tan fácilmente a quedar presos en un sistema educativo de mala calidad.

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