Sigue avanzando la construcción de un espacio universitario europeo

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Duración lectura: 2m. 48s.

La convergencia de los sistemas universitarios europeos, de modo que favorezcan la movilidad de los estudiantes y el reconocimiento mutuo de las titulaciones, es todavía un ideal, hacia el que se va avanzando paso a paso. Actualmente, en la Unión Europea no llegan al 10% los universitarios que realizan parte de sus estudios en el extranjero. Pero en las universidades hay un creciente interés por hacerse atractivas para los estudiantes de otros países.

En la reciente reunión de ministros de Educación de los países de la UE que ha tenido lugar en Córdoba (España) se habló de promover el doctorado común europeo. La idea es que los estudios de doctorado puedan iniciarse en un país y continuarlos y leer la tesis en otro. Como las diferencias entre los sistemas de doctorado no son grandes, en Córdoba se dijo que en dos años podría ponerse en marcha el doctorado común.

Este sería un paso más para la construcción de un espacio universitario europeo. En la declaración firmada en Praga en mayo de 2001 por 32 países europeos, se ponía como meta el año 2010 para que la convergencia de los sistemas universitarios europeos permitiera este objetivo (cfr. servicio 95/01). Para 2003 está prevista en Berlín una reunión sobre enseñanza superior, a la que asistirán los ministros de Educación y los rectores de universidades, con el fin de impulsar este proceso.

Para favorecer la movilidad, están en marcha tres aspectos de la armonización de los estudios. En primer lugar, la organización de los estudios en tres niveles: bachelor (primer ciclo, de 3 años), master (segundo ciclo, de 2 años) y doctorado (tres años). La mayoría de los países han incorporado ya este plan. Segundo, se está adoptando un sistema de créditos transferibles (un curso equivale a 60 créditos) que permita que los estudios hechos en una universidad sean reconocidos en otra. Esta homologación dependerá de la confianza recíproca entre universidades, como advertía la comisaria europea de Educación, Viviane Reding, en recientes declaraciones en Madrid: “Son las universidades las que deben decidir quiénes son sus socios (…) porque una universidad, para aceptar los créditos de otra universidad, debe estar convencida de que al menos son de igual calidad. La calidad es la que crea la confianza”.

La equivalencia de los estudios puede desembocar en el reconocimiento de una titulación para todo el espacio universitario europeo, tercer y más espinoso capítulo de este proceso. Por ahora, se está llegando a acuerdos entre universidades de distintos países para crear programas de estudios conjuntos, con título expedido por ambas universidades.

En cualquier caso, las universidades se esfuerzan por atraer a estudiantes extranjeros, y no solo europeos. Es verdad que la insuficiente financiación del programa Erasmus frena que muchos estudiantes realicen parte de sus estudios en el extranjero. Algunas regiones están procurando impulsar esta movilidad creando una red con universidades de un determinado entorno. Por ejemplo, la región francesa de Rhône-Alpes se ha asociado a Lombardía, Cataluña y Baden-Württemberg. En 2001, 4.600 estudiantes de la región francesa se beneficiaron de becas para formación en el extranjero por un importe de 380 euros mensuales.