¿Qué hace ese ordenador en el aula?

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Duración lectura: 8m. 44s.

El ordenador se ha convertido en un elemento normal del paisaje escolar, pero ni los mismos profesores están de acuerdo en si mejora la didáctica y los resultados académicos. ¿Es un instrumento para acceder mejor al curriculum vigente o un impulso para nuevos objetivos educativos? La Universitat Oberta de Catalunya acaba de publicar uno de los estudios más representativos de sobre la implantación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la educación española (1).

Aunque el título parece polarizar la obra hacia Internet, de hecho el estudio se refiere a las TIC en su conjunto. Se ha llevado a cabo entre 2001 y 2007, con una selección de 716 escuelas e institutos, que han formado una muestra representativa de la población nacional, con un total de 17.575 cuestionarios, entrevistas a directores, profesores y alumnos. Es, por tanto, un estudio sociológico, estadístico, que, a pesar del título, hace mucho más hincapié en la situación actual que en las perspectivas de futuro.

El problema no es la falta de ordenadores

Una de las primeras cuestiones que aborda es el parque de tecnología existente en los centros docentes. Podemos resumir los resultados como sigue:

Los profesores ante los “nativos digitales”

En cuanto a la integración de las TIC en la didáctica, las opiniones de los encuestados reflejan que aún hay bastante camino por andar.

El 69,3% de los directores opina que la oferta de formación a los profesores es buena y el 59,3% que es suficiente y de calidad. En cualquier caso, aproximadamente dos tercios de los directores están conformes con la formación que se imparte.

Un 59,5% de los profesores afirma poseer las competencias adecuadas, pero sólo un 43,7% se considera capacitado para acceder con un grupo de alumnos al aula de informática.

La apreciación es que los cursos de formación en informática a profesores van dando su fruto. Sin embargo, se entiende que en clase y ante los alumnos “nativos digitales” se pueden producir situaciones embarazosas, que no todos los docentes pueden solventar. Por otra parte, los directores aprecian que sólo un tercio del profesorado se encuentra motivado para usar las TIC en el aula.

Y es que las TIC no quitan trabajo al profesor. El 49,8% de los directores y el 57,7% de los profesores consideran que el tiempo de preparación de una clase con TIC es sustancialmente mayor que el necesario para una clase convencional.

Ordenadores en las aulas convencionales

Señala el estudio que el 54,3% de los profesores echa en falta la presencia de ordenadores en las aulas convencionales. ¿Qué pinta un ordenador, digamos, en 3º A? No es lo mismo en la educación infantil que en la de los mayores.

En educación infantil se trabaja con frecuencia con “metodología de rincón”. Hay un grupo de niños en el ordenador, otro recortando papeles de colores, otro con un rompecabezas… La profesora se basta perfectamente para poner a trabajar a todos. Esta solución está probada y es satisfactoria, aunque algunos se extrañen de la temprana edad con que algunos niños comienzan a manejar un CD-ROM (antes de saber leer). Lo hacen perfectamente.

El polo opuesto lo formarían la ESO y el bachillerato. Aquí el profesor desea disponer de un ordenador conectado a Internet y un cañón para proyectar. El enriquecimiento que puede suponer para asignaturas como ciencias naturales o historia del arte es claro. Pero la mayoría de las áreas cuentan con aplicaciones muy interesantes. Del mismo modo el profesor puede crear presentaciones para mostrar al grupo de clase.

Alfabetización digital

Es clara y evidente la utilidad de los ordenadores para la gestión académica y económica de los centros, y su empleo tiene un alto grado de implantación.

Otra utilización que no presenta dudas es la mejora de la preparación de las clases por parte de los profesores, para obtener información actualizada, conseguir gráficos e imágenes que ilustren las explicaciones y mejorar los materiales entregados a los alumnos. Del mismo modo, las TIC facilitan a los alumnos la realización de trabajos, también buscando la información cuando sea necesario.

Por otra parte, si el joven profesional del mañana necesita algún dominio de la informática, además de lo que pueda aprender autónomamente, habrá que confiar a la escuela cierta “alfabetización digital”.

No hace falta insistir en la motivación que suponen las TIC para los alumnos. Motivación que, en los tiempos que corren, conviene explotar al máximo.

Pero los intereses y aficiones de los alumnos se orientan hacia aspectos como el manejo de audio, de imágenes y animaciones, entrar en chat, etc., que no son los más requeridos en la vida profesional. Sin embargo, lo que van a necesitar es el dominio de un procesador de textos, de una hoja de cálculo, en menor grado de una base de datos, y un cierto conocimiento del sistema operativo, instalar y desinstalar programas y periféricos, copias de seguridad, etc.

No siempre en la escuela se trabaja en esta dirección, pero es muy importante: saber manejar un tabulador, una nota a pie de página o una copia relativa de una fórmula son conocimientos que el alumno va a necesitar. Bajarse música para su mp3 ya lo aprenderá por su cuenta. No estarían de más unas sesiones de mecanografía.

Uso didáctico inmediato de las TIC

Sin embargo, donde queremos detenernos es en el uso didáctico más inmediato de las TIC. Los autores proporcionan el dato de que el 51,7% de los directores y el 41,2% de los profesores abogan por que las TIC supongan plantearse nuevos objetivos educativos. Por el contrario, el 44,5% de los directores y el 53,6% de los profesores opinan que lo que deben proporcionar es un acceso de forma más eficaz al curriculum vigente. Éste es el dilema. Empate técnico.

De todos modos, ¿mejoran las TIC la calidad educativa? El 31% de los docentes opinan que mejoran los resultados académicos, el 59% que nada cambia, y el 10% que incluso los empeoran.

Aclarémoslo con un ejemplo. Soy profesor de matemáticas y voy a explicar un tema de triángulos. Llevo a mis alumnos al aula de informática, porque tengo un programa bueno de geometría, en el que se pueden trabajar estos aspectos: mediatrices, bisectrices, baricentro, etc. Los alumnos encantados. Dentro de quince días les examinaré.

En el examen, naturalmente les voy a poner problemas, que se resuelven con las fórmulas explicadas en clase, con papel y calculadora (no en el ordenador). Por otra parte, la mayoría de los alumnos ha dejado el estudio para la víspera del examen, y ya ni se acuerdan de lo que vieron en pantalla y con el ratón, donde además no tomaron apuntes. Y ellos saben que la clase con ordenadores va a tener muy poca influencia en las notas. De manera que se queda en un buen recuerdo, que habrá servido sólo a los alumnos más aplicados para una mejor comprensión y memorización de algunos conceptos.

Quizá exagero, pero esto es lo que hay.

De esta forma nos referimos a que los ordenadores proporcionan un acceso más eficaz al curriculum vigente. Aun así, el 70% de los directores y el 57,3% de los profesores señalan que las TIC mejoran la calidad de los aprendizajes.

Impulso a la innovación educativa

La otra cara de la moneda es impulsar la innovación educativa mediante las TIC. Dentro de una concepción pedagógica de matriz constructivista, se trata de que el alumno aprenda a aprender, y para eso la búsqueda de información por Internet tiene una potencia definitiva.

Pero hay que guiar al alumno en su aprendizaje. Unos irán en una dirección y otros en otra. Gastarán muchísimo tiempo en esa construcción de sus conocimientos, en vez de escuchar al profesor en clase. Los alumnos van a su ritmo, aprendiendo lo que les interesa (suponiendo que tengan interés en aprender). De esta forma no se puede dar el curriculum completo ni mucho menos, ni van a adquirir unos conocimientos comunes a todos los que aprueben, sobre los que edificar los siguientes.

Es una revolución, pues si los aprendizajes son distintos, debe serlo, radicalmente, la evaluación. El trabajo en grupo, o en equipo, esencial en esta concepción, rompe el agrupamiento actual: ya no tiene sentido empeñarse en formar grupos de 30 alumnos, sino que muchas veces serán más reducidos, y otras, más amplios, incluso de alumnos de distintas edades. Entonces tenemos que construir los colegios de forma diferente, no con aulas convencionales. Del mismo modo, haría falta ampliar el equipamiento informático de los centros. También salta por los aires la idea de libro de texto.

De todas formas, en educación primaria y en algunas áreas es menos rígida la exigencia de impartir un curriculum y esto abre más posibilidades que en secundaria a la innovación. Sin embargo, las competencias informáticas de los alumnos y la capacidad de investigación individual y de trabajo autónomo son menores.

Los autores del informe aprecian un ligero estancamiento en el uso de las TIC en otros países, estancamiento que se empieza a apuntar en España. Se podría pensar que existe ya un cierto parque informático en los centros (incluido el software), y que el profesorado ya ha recibido una mínima formación. Mientras no se aborde la revolución mencionada, cabe pensar que la utilización de las TIC en educación va a seguir la misma dirección y no se va a ampliar indefinidamente, siempre dentro de la caja de sorpresas que suponen los nuevos avances tecnológicos.

_________________________

Javier Zabala es catedrático de matemáticas de enseñanza secundaria y ha trabajado como asesor de informática en la Dirección de Área Territorial de Madrid capital. [[email protected]]

NOTAS

(1) Carles Sigalés y Josep M. Mominó. La integración de Internet en la educación escolar española: situación actual y perspectivas de futuro. Planeta. Colección Fundación Telefónica. Barcelona (2009). 200 págs. 18 .

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