Más fondos privados para la enseñanza universitaria

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Los gobiernos de los países de la OCDE quieren que la enseñanza superior crezca en cantidad y sobre todo en calidad. Pero la financiación predominantemente pública tiene dificultades para crecer al mismo ritmo que el aumento de alumnos. Por lo tanto, para encontrar fondos extra será preciso recurrir cada vez más al sector privado.

Este es el mensaje que ofrece, respecto a la enseñanza superior, el informe anual de la OCDE Education at a Glance, no muy distinto del que ya ofrecía en la edición del pasado año (cfr. Aceprensa 98/07). Cambia algo la letra (hay datos más recientes, en principio de 2005), pero la música es la misma.

Cada vez una proporción mayor de jóvenes llega a la Universidad, si bien en algunos países el número total de alumnos empieza a descender por la insuficiente natalidad. En 2006, como media el 57% de los jóvenes de una cohorte de edad accedían a la enseñanza universitaria, contra el 37% en 1995.

Sin embargo, a pesar del aumento del gasto público dedicado a la enseñanza superior, la financiación a duras penas consigue ir al paso del crecimiento de la escolarización, y de hecho el gasto por alumno ha bajado en los últimos años en algunos países (Bélgica, Alemania, Hungría, Holanda, Irlanda, Suecia).

Las estrategias para cubrir las necesidades de financiación universitaria han sido variadas. En Europa los países nórdicos han afrontado el problema aumentando el gasto público dedicado a la enseñanza superior, tanto en lo que se refiere al apoyo a las instituciones como a los estudiantes, y han mantenido un gasto por alumno por encima de la media de la OCDE.

En cambio, otros países entienden que la enseñanza universitaria, aunque beneficia a la sociedad, otorga sobre todo una rentabilidad privada a los que la cursan. Por lo tanto, consideran lógico que el estudiante cargue con una parte mayor del coste de la enseñanza. En esta línea han evolucionado Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Corea. En estos países la financiación privada de la Universidad está por encima del 40%, mientras que la media de la OCDE es un 27%.

Por lo general, un mayor recurso a la financiación privada coincide con un gasto por alumno superior a la media de la OCDE, excepto en el caso de Corea (ver cuadro).

Un tercer grupo está formado por los países que ni han aumentado los presupuestos universitarios en proporción al crecimiento de alumnos ni han autorizado un aumento de las tasas académicas, con lo que se enfrentan a una escasez crónica de financiación.

Las diferentes fórmulas dan lugar a notables disparidades en el gasto por alumno: en EE.UU. alcanza los 24.370 dólares, más del doble de la media de la OCDE (11.512) y de la media de la UE (10.474), lo cual tiene bastante que ver con la calidad de la enseñanza.

Lo que diferencia sobre todo la situación de Norteamérica-Japón y la de Europa es la proporción de financiación pública y privada de la enseñanza superior. Y la financiación privada no se refiere solo a la que proviene de las familias. También está la que aportan otras instituciones privadas (donaciones, becas, contratos de investigación…).

En EE.UU. y Japón , dos tercios de la financiación es privada y un tercio pública. Otros países que destacan por la financiación privada son Australia (52%), Canadá (45%) y Corea (75%).

En Europa, desde la reforma universitaria de Tony Blair, es el Reino Unido el país que recurre más a los fondos privados (33%), seguido de Italia y Portugal. En España la aportación privada ha crecido hasta el 22%, mientras se mantiene baja en países grandes como Francia (16%) y Alemania (15%).

En Latinoamérica, la financiación privada es muy alta en Chile (país asociado de la OCDE), con un 84%, mientras que se mantiene a un nivel medio en México (31%), en ambos casos con un gasto bajo por alumno (en torno a 6.500 dólares).

Las ventajas del título

La tendencia a que el alumno contribuya más a pagar el coste de la enseñanza se apoya también en motivos de equidad. Ante las ventajas salariales que obtiene el poseedor de un título universitario no parece justificada una gratuidad indiscriminada pagada con fondos públicos, siempre que haya las ayudas necesarias para los alumnos de familias con menos ingresos.

Las ventajas salariales de los titulados universitarios se han mantenido e incluso crecido en la mayoría de los países en los últimos diez años, lo que indica que la demanda de profesionales cualificados excede todavía a la oferta en muchos sitios. La diferencia entre los salarios de un titulado universitario y otro con título de enseñanza secundaria es especialmente grande en Alemania (64%), EE.UU. (76%), Hungría (119%), Italia (65%), Polonia (73%), República Checa (83%), Portugal (77%). En cambio, ha disminuido en los últimos diez años en España (del 49% al 32%) y en Nueva Zelanda.

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