Marasmo en la Universidad rusa, por falta de fondos

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Duración lectura: 1m. 33s.

Mientras la economía rusa sigue sin encontrar el camino de la reforma, la Universidad está en el marasmo: todas las informaciones hablan de una angustiosa falta de medios, que está provocando la fuga de cerebros y el desánimo y el abandono de los estudiantes.

La situación, que ya era crítica, ha ido empeorando desde comienzos de año. El Ministerio de Finanzas ha dejado de facilitar a las Universidades las sumas necesarias para cubrir sus gastos. Cada vez más profesores -sobre todo los de matemáticas, ciencias y lenguas extranjeras- abandonan la enseñanza por empleos mejor remunerados en el sector privado. En la Academia de Ciencias, la mayoría de los investigadores no han cobrado desde hace meses. Se comprende, pues, que en cuanto tienen oportunidad vayan a trabajar al extranjero.

A su vez, los estudiantes han empezado una serie de manifestaciones para protestar contra el retraso en el pago de las becas, que tampoco son gran cosa: un estudiante recibe como media 500 rublos diarios, cuando un menú en el restaurante universitario cuesta 1.000 rublos.

Ante la resistencia del Estado a financiar la enseñanza, el rector de la Universidad de Moscú ha pedido a los profesores que tomen la iniciativa para buscar fuentes de financiación. La fórmula más socorrida es la de cobrar la enseñanza, antes gratuita para todos. Ahora la mayoría de las Universidades rusas admiten una proporción importante de estudiantes de pago. En la Universidad de Moscú, una fuente indispensable de ingresos son las tasas de estudiantes extranjeros. Otro recurso consiste en alquilar locales universitarios a empresas.

El desánimo se advierte también en la disminución sensible de estudiantes y de doctorandos, que no ven perspectivas a la carrera universitaria. En la Universidad de Moscú, los alumnos de letras han disminuido un tercio en dos años.

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