Los problemas económicos causan agitación en las universidades de África occidental

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Las universidades de varias naciones de África occidental atraviesan graves dificultades económicas, que perjudican sobre todo a los estudiantes con pocos recursos, cada vez más presentes en los campus.

En Costa de Marfil, el principal sindicato de estudiantes (Fesci) está presionando al gobierno para que aumente las becas. Desde 1991 está congelado el presupuesto dedicado a becas (1.350 millones de pesetas anuales), mientras que los estudiantes se han triplicado: de 20.000 a 60.000.

En Senegal los estudiantes han protestado contra el encarecimiento de las matrículas y contra una huelga de profesores que amenazaba con hacerles perder el curso. Al final, los profesores consiguieron su propósito -revalorizar sus primas para vivienda- y accedieron a examinar a los alumnos. Por su parte, las universidades nigerianas tratan de remediar la falta de dinero buscando el patrocinio de gente rica (ver servicio 98/97). En los campus de Burkina Faso, Mali y Níger también ha habido manifestaciones, tanto de profesores como de alumnos. Los motivos de queja son similares: masificación, malas instalaciones, falta de profesores, selección rigurosa, escasez de becas.

Uno de los problemas de la universidad en estos países africanos -señala Le Monde (28-VII97)- es que no tienen a su favor a las instituciones financieras internacionales. En estas naciones, los licenciados universitarios acaban, en su mayor parte, trabajando para la Administración pública. Pero, por lo general, el objetivo de las entidades de crédito internacionales es reducir los efectivos de la función pública y ampliar el campo de acción de las empresas privadas. Así, el Banco Mundial está favoreciendo la educación básica en lugar de la universitaria. En parte, porque la cosecha se recoge antes: es casi inmediato el aumento de productividad de los que aprenden a leer, mientras que hay muchos universitarios que alargan sus estudios durante casi una década.

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