Los mejores universitarios: el que piensa gana

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Annie Murphy Paul escribe en Time sobre las actitudes de los universitarios que luego han triunfado en su vida profesional. La mayoría de los alumnos y sus padres dan mucha importancia a conseguir plaza en una buena universidad. Sin embargo, el educador Ken Bain, autor de Lo que hacen los mejores profesores universitarios, explica en otro libro más reciente, What the Best College Students Do, que la actitud del estudiante es más decisiva que el lugar donde estudia.

Según Bain, hay tres tipos de estudiantes: los superficiales, que hacen lo mínimo posible para salir adelante; los estratégicos, cuya aspiración fundamental es obtener el título, más que entender de verdad las materias; y los profundos, que salen de la universidad con una verdadera educación. Bain se fija en estos últimos y muestra casos concretos. En general, los estudiantes profundos coinciden en tener los siguientes rasgos, entre otros:

  • Apasionarse más por el saber que por las notas. El astrofísico Neil de Grasse Tyson afirma que durante su etapa universitaria se movió sobre todo “por la curiosidad y la fascinación”.

  • Buscar la conexión entre los estudios y la vida. Cuando estaba en segundo de carrera, Eliza Noh, hoy profesora en la Universidad de California, recibió unas clases sobre el poder en la sociedad que le hicieron ver cómo los estudios podían tener relación con sus intereses personales.

  • Leer y pensar activamente. Dean Baker fue uno de los pocos economistas que predijeron el colapso económico de 2008. Respecto a sus años universitarios dice: “Yo estaba siempre buscando argumentos en cualquier cosa que leía”.

  • Plantearse las grandes cuestiones. Jeff Hawkins, el inventor del primer ordenador manual (el Palm Pilot), organizó sus estudios universitarios en torno a preguntas filosóficas profundas. Esto le llevó a enriquecer su capacidad de responder ante diversos problemas.

  • Fijarse metas y cumplirlas. En esto Bain pone de ejemplo a la saxofonista Tia Fuller, que comenzó a planear su futuro en la universidad. “Me gusta mantenerme centrada en la luz al final del túnel, y lo que ese logro significará”, afirma.

  • Tener un ideal. Joel Feinman, abogado que presta servicio a los pobres, se inspiró en el libro The Massacre at El Mozote, que leyó en la universidad. Es un relato de una matanza que tuvo lugar en 1981 en El Salvador. “Decidí que quería hacer algo para ayudar a la gente y traer un poco de justicia al mundo”, declara Feinman.

En todos estos ejemplos destaca la disposición activa respecto a los contenidos de los estudios. Los mejores universitarios no solo estudian mucho sino que piensan mucho acerca de lo que estudian.

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