Las recomendaciones de la Comisión Europea para modernizar las universidades

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Duración lectura: 3m. 45s.

La Comisión Europea ha publicado una comunicación en la que toma postura sobre el mejor modo de modernizar las universidades europeas. El excesivo control público y la insuficiente financiación son los dos obstáculos más graves que hay que superar.

Con 4.000 instituciones, 17 millones de estudiantes y 1,5 millones de docentes y directivos, de los que 435.000 son investigadores, las universidades europeas tienen un enorme potencial. Pero la Comisión piensa que gran parte de este potencial se desaprovecha por la rigidez y la fragmentación del sistema universitario, que hace difícil la cooperación internacional.

La Comisión piensa que hay que superar la uniformidad universitaria, de modo que pueda surgir un sistema articulado que comprenda universidades de relieve mundial, más una red de universidades nacionales y regionales, junto a “colleges” que proporcionen estudios técnicos más cortos. Cada uno debería tener un perfil diferenciado y centrarse en lo que destaca.

En cuando a la financiación, la Comisión estima que la diferencia respecto al gasto en EE.UU. en actividades de enseñanza e investigación es de 10.000 euros anuales por estudiante.

La Comisión señala nueve ámbitos en los que es preciso introducir cambios:

1) Romper las barreras entre las universidades de los distintos países llevando a la práctica el llamado “proceso de Bolonia”, con la universalización de la estructura en tres niveles: primer ciclo, máster y doctorado. Para favorecer la movilidad, habría que duplicar al menos la proporción de graduados que pasan un semestre como mínimo en el extranjero o en una empresa. En cuanto a los procedimientos para reconocer las cualificaciones académicas en otro país, deberían ser resueltos en menos de cuatro meses.

2) Las universidades deben disponer de una “autonomía real” y, en contrapartida, han de responder de sus decisiones. Las universidades deberían gozar de autonomía para establecer sus propios programas y prioridades, seleccionar al personal docente e investigador, y para establecer su presupuesto y buscar fondos.

3) Otra gran orientación recomendada por la Comisión es que las universidades tengan una relación más estrecha con el mundo de la empresa, y desarrollar acuerdos que les permitan explotar su saber científico y tecnológico.

4) Hay que reforzar la empleabilidad de los graduados, haciendo que las cualificaciones académicas estén de acuerdo con las necesidades del mercado laboral.

5) Respecto a la financiación, la Comisión invita a los Estados miembros a dedicar, en un plazo de diez años, un 2% del PIB a la enseñanza superior, para lo cual habría que contar más con la financiación privada. La media europea era de 1,15% en 2002 (última cifra conocida), de la cual un 0,95% provenía de fondos públicos. La mayor parte de la financiación adicional que propugna la Comisión debería provenir de fuentes privadas (tasas académicas, empresas y donaciones). Los Estados miembros deberían revisar la actual combinación de tasas académicas y de becas, para asegurar que el origen socioeconómico no sea una barrera y teniendo presente que la gratuidad no implica necesariamente equidad social.

6) Las universidades deberían centrar menos su enseñanza en disciplinas específicas y más en campos de investigación (v.g: energías renovables, nanotecnología), buscando un enfoque interdisciplinar (que incluiría humanidades, ciencias sociales, habilidades empresariales).

7) Las universidades han de reforzar su comunicación con la sociedad, favoreciendo el diálogo entre especialistas y ciudadanos (conferencias, días de puertas abiertas, foros de discusión…) Esta interacción ayudará a las universidades a convencer a la sociedad, al gobierno y al sector privado de que vale la pena invertir en las actividades universitarias.

8) Para buscar la excelencia, las universidades deben estar en condiciones de atraer a los mejores profesores e investigadores, reclutándolos mediante procedimientos transparentes, flexibles y abiertos. Cada universidad debería seleccionar campos particulares donde puede alcanzar la excelencia y concentrarse en ellos.

9) Hay que lograr que las universidades europeas atraigan a más estudiantes e investigadores del resto del mundo. Esto exige sobre todo promover la calidad de la enseñanza. Pero también simplificar y acelerar los trámites para la entrada de los estudiantes e investigadores de fuera de la UE y hacer un esfuerzo serio para que los títulos europeos sean reconocidos entre los países de la UE y en el resto del mundo.

ACEPRENSA