Las escuelas públicas alemanas podrán separar a chicos y chicas

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Duración lectura: 2m. 41s.

Lo que en Alemania parecía un principio educativo absoluto desde los años 70, la coeducación de chicos y chicas en la escuela, empieza a ser cuestionado. Por iniciativa de socialistas y “verdes”, con apoyo de feministas, en varios Länder las escuelas públicas podrán separar, si lo estiman conveniente, a alumnos y alumnas para las clases de biología, física, química, matemáticas e informática. El objetivo es conseguir que todos, en especial ellas, puedan desarrollar mejor sus capacidades.

El ministerio de Educación del Land de Berlín ha permitido a todas las escuelas dar clases separadas en las asignaturas científicas y técnicas. Tal decisión responde al éxito de un proyecto piloto que empezó hace seis meses en 156 escuelas del Estado (74 eran de primaria). Las clases diferenciadas por sexos refuerzan la autoestima de las alumnas, según explicó Ingrid Stahmer, ministra de Educación en Berlín y promotora de la iniciativa. La medida es facultativa.

También en el Land de Renania del Norte-Westfalia, el Ministerio de Educación emprendió hace meses una investigación en escuelas e institutos para evaluar las ventajas y desventajas de la coeducación.

Se partía del hecho de que las chicas obtienen, por lo general, peores resultados y están menos interesadas que los chicos en asignaturas de ciencias o técnica, y se sospechaba que la coeducación podría estar influyendo en eso. Por ejemplo, llama la atención que el 35% de las mujeres que estudian Química o Informática en la Universidad de Dortmund provengan de colegios sólo para chicas, cuando en esa ciudad las alumnas de tales escuelas son un porcentaje mucho menor.

Del estudio del Ministerio se ha concluido, entre otras cosas, que la coeducación acentúa las inclinaciones ligadas a cada sexo. Y, en consecuencia, las alumnas se esmeran más en las asignaturas donde les resulta más fácil destacar, mientras que muestran menos interés por las asignaturas técnicas. A conclusiones similares llegó también el Instituto Max Planck para la Enseñanza, de Berlín.

Los profesores también influyen en el asunto. Según el portavoz del Ministerio de Educación de Renania del Norte-Westafalia, tienden a reforzar los estereotipos atribuidos a cada sexo. Por ejemplo, en las clases de ciencias, son propensos a preguntar más a los chicos que a las chicas, con lo que ellos se crecen y ellas se retraen.

Ante estas evidencias, la ministra de Educación, Gabriele Behler -que se declara partidaria de la coeducación-, ha planteado que, a partir de agosto de 1999, las escuelas impartan por separado algunas asignaturas (Física, Química, Matemáticas, Biología e Informática) a los alumnos de Bachillerato y a los del año previo a la Universidad. El gobierno no ha definido aún a partir de qué curso afectará la separación. Lo seguro es que la coeducación se mantendrá en la enseñanza primaria, y probablemente también hasta los once o doce años. Lo que supone que harán falta más profesores, quizá hasta mil nuevos puestos en todo el Land.

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